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REVISTA GENERAL DE MARINA JUNIO 2015

TEMAS PROFESIONALES perdiéndose así datos de gran interés sobre la aeronave accidentada. No obstante en la mayoría de los casos, excepto en parajes muy remotos o desérticos, las partes esenciales de una investigación, como son los registradores de vuelo de la aeronave, llamados comúnmente cajas negras, se suelen encontrar gracias a que cuentan con dispositivos especiales de localización. Estos registradores graban gran cantidad de parámetros de vuelo y las comunicaciones de la cabina de pilotaje. La obtención de estos datos, junto con algunas otras evidencias o restos, permitirá que la investigación se pueda completar, aun sin que grandes partes de la aeronave accidentada hayan podido ser encontradas. Evidentemente, el tipo de investigación de accidente aéreo que suele resultar más complicado y costoso es aquel en que los restos de la aeronave siniestrada se encuentran bajo el agua. A modo de ejemplo, citaré que la investigación del accidente del avión Airbus 330-203 (Air France 447) que se estrelló en aguas del océano Atlántico en el año 2009 duró más de tres años, y que su coste se elevó a unos 44 millones de dólares. En otro suceso de esta índole, más próximo en el tiempo, como ha sido la tragedia en Asia del vuelo Malaysia Airlines MH-370, esta cifra económica de 44 millones de dólares se gastó ya en el primer mes de búsqueda de la aeronave, que aún así a día de hoy continúa desparecida. Permítame el lector que durante las siguientes líneas intente explicar brevemente el proceso que un investigador encargado de un accidente aéreo (IIC-Investigator In Charge) debe tener en cuenta si quiere culminar su trabajo con cierto éxito ante un accidente aéreo en la mar. La investigación de un accidente aéreo en la mar. síntesis de la metodología Antes de continuar, quisiera disculparme ante el lector por no poder exponer en este artículo todos los posibles escenarios a los que un investigador se puede llegar a enfrentar. Es compresible que explicar todos los escenarios y sus posibles variables, con todos sus procedimientos, sería muy extenso y además imposible. No obstante, este artículo pretende informar brevemente sobre los protocolos que figuran en los manuales de investigación de accidentes aéreos, enfocándolos exclusivamente en el entorno marítimo. Obviaré los casos en los que la aeronave accidentada se encuentra sumergida en aguas interiores, como lagos, pantanos o ríos profundos, pues parte de la metodología que se explicará a continuación es igualmente válida en estos escenarios. Admitiendo de antemano los errores que la síntesis pueda conllevar, me centraré en tres hipotéticos casos que podemos encontrar en relación a un accidente aéreo en la mar. El primer caso que quisiera comentar es aquel accidente que ocurre en la cubierta de vuelo de un barco, donde los restos de una aeronave accidentada 2015 851


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