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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 126

SAN JUAN NEPOMUCENO. ALGUNAS NOTICIAS EN RELACIÓN CON EL MAR Y LA... quier peligro que pudiera derivarse del agua: naufragios, tormentas y hasta sequías. Terminó por convertirse en un santo que podía intervenir contra las herejías, remediar multitud de enfermedades, favorecer los partos o proteger a los animales, y su efigie llegó a colocarse en las columnas erigidas contra la peste. Finalmente, en Centroeuropa es muy famoso como «santo de los puentes », y sus figuras se encuentran tanto en este tipo de arquitecturas como en fuentes y otros lugares relacionados con el instrumento de su martirio. Su culto, unido a la Contrarreforma, se desarrolló con gran intensidad en toda Centroeuropa, especialmente desde que, en 1620, los católicos vencieran a los protestantes en la batalla de la Montaña Blanca. No obstante, el rastro de san Juan Nepomuceno se puede seguir por muy diversos países del viejo continente, incluido el nuestro, e incluso en Sudamérica o Asia. Los motivos por que comienzan a llegar las noticias sobre él a nuestro país son diversos: la intensa devoción jesuítica —la Compañía de Jesús lo tomó como patrono secundario tras su canonización, ya en los años sesenta del siglo XVIII (8)— y la de los Habsburgo, que fueron decisivas, junto a las iniciativas de clero, nobleza y Armada, para el conocimiento de este personaje en territorio hispano. El archiduque Carlos (1685-1740) le mostró un especial afecto, y gracias a él se dieron las primeras referencias españolas de nuestro protagonista, anteriores incluso a su beatificación. También la nobleza, al saber de su consideración como defensor de la honra y buena fama de sus devotos, se puso muy pronto bajo su amparo, favoreciendo la multiplicación de congregaciones y celebraciones religiosas, capillas e imágenes en su honor en diversas partes de España. Después, con la llegada del primer Borbón al trono español, el conocimiento y fervor hacia este santo no hizo sino incrementarse, puesto que tanto el mismo Felipe V como su segunda esposa, Isabel de Farnesio, evidenciaron una intensa devoción hacia el mártir checo (9). Un santo checo, patrón de la Infantería de Marina española Así, y en lo que respecta a la relación de nuestro protagonista con el cuerpo de Infantería de Marina, en 1731 el monarca nombraba a san Juan Nepomuceno patrón de uno de los batallones de la Armada de Barlovento. Este patronazgo, que se fue transmitiendo a los restantes batallones del cuerpo, aún hoy se mantiene pues, «con el fin de que el infante de marina no quebrante la consigna que se le da y la defienda heroicamente, fue puesto el Cuerpo bajo su advocación, como mártir del sigilo sacramental y abogado de la buena fama» (10). (8) La decisión de poner a la Compañía de Jesús bajo el amparo del mártir bohemo era comunicada el 22 de marzo de 1732 por el general de la orden, Francisco Retz, gran devoto del santo, mediante una carta circular, según se recoge en POLC: 2001, p. 2810. (9) Para todo lo relativo a la introducción en España del culto a este santo, véase SIGÜENZA MARTÍN, pp. 189ss. (10) RIVAS FABAL, p. 310. Año 2014 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 57


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