Page 47

REVISTA GENERAL DE MARINA AGO-SEPT 2016

CENTENARIO DE LA CREACIóN DE LA AERONÁUTICA NAVAL Las Piper rindieron el inestimable servicio que solamente es valorado por quien lo recibe, bien sea para adiestramiento de tiro sobre manga remolcada, transporte logístico o simplemente como avión escuela. Los primeros años de la Escuadrilla están plagados de anécdotas. Para meterlas en Rota, tras su compra y ante la negativa de otros ministerios a que la Armada volara aviones, algún que otro teniente de navío tuvo que disfrazarse con una camisa hawaiana para hacerse pasar por un millonario turista en busca del sol de Cádiz, a pesar de lo cual aquellas cuatro avionetas estuvieron condenadas a rodar por tierra durante años. En cuanto a las Cessna Cittation, se puede decir que a pesar de sus relativas limitaciones como aviones de transporte, proporcionan a la Armada una capacidad logística propia, enormemente flexible y económica, cuya mayor expresión posiblemente sea el apoyo inmediato que son capaces de proporcionar a buques desplegados en el extranjero, además del traslado de personal. Mientras todo eso sucedía, Montalbán (Estado Mayor de la Armada), lejos de desanimarse, seguía haciendo de las suyas. «Suanzes, sígale la pista a un avión que se llama P-1127», fueron las palabras con las que el almirante Meléndez dio por inaugurada la «aventura Harrier». ¿Sería aquel prototipo un asunto serio o acabaría en algún cubo de basura? Casi la misma pregunta que antecedió a los Bell 47G. El siguiente acto tiene lugar el 8 de noviembre de 1972 en aguas del golfo de León. Un Harrier británico, con el mítico John Farley a los mandos, toma en la cubierta de madera del Dédalo, despega, tira con el cañón, sorprende, entusiasma, emociona… Cuando se vuelve a levantar el telón, un grupo de experimentados pilotos de helicópteros, con el entonces capitán de corbeta Erades al frente, vuelve a repetir el desembarco de los tres de Fort Worth de 1954, pero esta vez en Meridian (Misisipi), para convertirse en los primeros pilotos de combate de la historia de la Armada. El acto final tiene lugar el 9 de diciembre de 1976 cuando, coincidiendo con la celebración de las 100.000 horas de vuelo del Arma Aérea y contando con la presencia del Rey Juan Carlos I y del presidente del Gobierno Adolfo Suárez, los Matador, nombre con el que se bautizó a los AV-8S Harrier, envían a España y al mundo entero un ensordecedor mensaje de orgullo: «¡La Armada española tiene aviación de combate!». Los comienzos fueron tremendamente complejos, pues si bien la gran maquinaria de apoyo logístico y mantenimiento de aeronaves estaba ya más que en marcha, la incorporación táctica y el desarrollo doctrinal necesarios para permitir a la Armada funcionar con este nuevo tipo de arma tenían mucho recorrido por delante. Al fin y al cabo, el adiestramiento que recibían los pilotos en Estados Unidos solamente proporcionaba conocimientos aeronáuticos, de pilotaje y de lanzamiento básico de armas que, aunque no es poco, dista mucho de lo necesario para que una flota opere con aviones de combate y ataque. Fueron años espectaculares e intensos en los que el prestigio de la Armada no dejaba de crecer, aunque, como siempre sucede, 246 Agosto-septiembre


REVISTA GENERAL DE MARINA AGO-SEPT 2016
To see the actual publication please follow the link above