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REVISTA GENERAL DE MARINA AGO-SEPT 2016

EL ARMA AÉREA: PASADO, PRESENTE Y FUTURO. CAMINO DEL CENTENARIO... «razón de ser» de la Aviación Naval pudiese volver a caer en un momento de «duda estratégica» parecido al que propició su desaparición en 1939. Para ello se debían marcar distancias y resaltar la gran diferencia existente entre los dos conceptos de la Aviación Militar, la embarcada y la expedicionaria, para lo cual fomentaron que la Flota contase con un portaaviones entre sus buques. Francia ofreció uno de nueva construcción, pero ambos supieron orientar mejor al ministro de Marina, almirante Nieto Antúnez, y evitando la oferta francesa se optó por el USS Cabot, que se entregó a la Armada en Norfolk el 30 de agosto de 1967 y que, rebautizado como Dédalo, llegó a Rota el 20 de diciembre del mismo año. A pesar del insistente veto del Ejército del Aire a que la Armada tuviese de nuevo Aviación Embarcada (14), la Sección Especial llevaba tiempo estudiando el desarrollo de un nuevo caza táctico de despegue y toma vertical. Se trataba del P.1127 fabricado por Hawker-Siddeley y conocido como Kestrel, cernícalo en español. Para valorar la conveniencia de su incorporación a la Armada, se necesitaba probar que el avión era capaz de operar desde la cubierta del Dédalo y también asegurar su adquisición, ya que, debido al conflicto sobre Gibraltar, el Gobierno británico de Harold Wilson le había negado a España en 1963 toda posibilidad de adquirir las fragatas inglesas tipo Leander. Fue a principios de 1972, con los almirantes Gabriel Pita da Veiga y Sanz como AJEMA y Adolfo baturone Colombo como ministro de Marina, cuando un tercer almirante, Luis Carrero blanco, presidente del Gobierno, aceptó el órdago de sus compañeros, supeditando la futura adquisición del Harrier a los resultados de una prueba a realizar a bordo del Dédalo. El 8 de noviembre de ese mismo año, en aguas próximas a cabo de Creus, John Farley, piloto de pruebas de Hawker, tomó a bordo sin ningún problema y realizó una auténtica exhibición de las capacidades y potencia de fuego del avión. Con el visto bueno del Gobierno, la Sección Especial consiguió que en el Programa Naval que anunció el ministro de Marina en el discurso de la Pascua Militar de 1973 apareciese la compra de los primeros ocho Harrier para la Armada (15). Los aviones terminaron siendo adquiridos a través de la US Navy, ensamblados en la cadena de montaje de McDonnell Douglas en San Luis, siendo cedidos por su principal cliente, el USMC (US Marine Corp). Con esta cesión, fruto de las buenas relaciones entre ambas marinas, se sorteó el impor- claro: «La aviación embarcada solo es competencia de la Armada, no podemos esperar que otros nos saquen las castañas del fuego». (14) Las Pipper Comanche de la Cuarta Escuadrilla, adquiridas en 1964, no harán su primer vuelo «legal» hasta la llegada de los Harrier en enero de 1977. (15) Uno de ellos se perdió durante el adiestramiento del núcleo inicial de pilotos en los Estados Unidos. Además de los Harrier, el ministro anunció la adquisición de ocho AH-1G Huey Cobra, siete Hughes-500, cuatro SH-3D y cuatro AB-212. 264 Agosto-septiembre


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