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REVISTA GENERAL DE MARINA DICIEMBRE 2016

expresando así su conclusión de que quienes habían sido salvados de las invasiones inglesas fueron los que ordenaron la muerte de algunos de sus heroicos defensores. La Historia de España puede enorgullecerse de las biografías de los preclaros marinos Santiago de Liniers y Juan A. Gutiérrez de la Concha, ambos con unas hojas de servicios que rebosan de destacadas actuaciones en el ámbito naval, que culminaron en el Virreinato del Río de la Plata. El jefe de Escuadra Santiago de Liniers y Bremón, héroe admirado por haber reconquistado y defendido con éxito Buenos Aires de las dos invasiones inglesas, en 1806 y 1807, persona querida y respetada, a quien el rey Fernando VII nombró virrey de Río de la Plata, cargo que ejerció de 1807 a 1809, concediéndole el título de conde de Buenos Aires (1809). El brigadier de la Armada Juan Antonio Gutiérrez de la Concha que, a las órdenes de Liniers, tuvo una sobresaliente actuación en la reconquista y defensa de Buenos Aires. Santiago de Liniers, estando ya retirado en Córdoba del Tucumán y a punto de regresar a España, se vio sorprendido por la Revolución de mayo de 1810 y, a instancias de su amigo y antiguo subordinado el brigadier de la Armada Juan Antonio Gutiérrez de la Concha, al que en septiembre de 1807 había nombrado gobernador intendente de dicha provincia, se unió al grupo opositor a los insurgentes para defender los derechos e intereses de España. Desgraciadamente fueron capturados, y el 26 de agosto de 1810 Liniers, De la Concha y otros compañeros fueron fusilados por orden de la Primera Junta del Gobierno Revolucionario. Las cenizas del jefe de Escuadra Santiago de Liniers y las del brigadier de la Armada Juan Antonio Gutiérrez de la Concha fueron trasladadas desde la República Argentina a España a bordo del bergantín Gravina. Llegaron el 20 de mayo de 1864 al Arsenal de La Carraca, donde fueron desembarcadas con honores, y el 9 de junio se depositaron en el Panteón de Marinos Ilustres en la Población Militar de San Carlos de la Real Isla de León, la actual San Fernando, en la provincia de Cádiz. En el monumento funerario en que reposan hay una placa de bronce, donada por MISCELÁNEA Santiago de Liniers. la República Argentina, con la siguiente inscripción: «Los últimos héroes de la Patria vieja fueron las primeras víctimas de la Patria nueva. Homenaje de la Marina de Guerra Argentina. Agosto de 1960.» J. J. P. C. 25.022.—Fidelidad canina Existió un superviviente del naufragio del crucero Reina Regente y se trató de un magnífico terranova, propiedad y orgullo del alférez de navío José María Enríquez, quien no tuvo la suerte del animal y desapareció con el barco. Ocurrió que tras el naufragio, el perro, encaramado a uno de los enjaretados del crucero, fue recogido por un buque inglés de los que se alistaron para buscar restos por la zona. El can, adoptado por la dotación que lo había encontrado, 2016 911


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