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zar los conocimientos teóricos adquiridos. Por otra parte, dicha capacitación ha de mantenerse y mejorarse durante toda la etapa que se desempeña destinado a bordo de estas unidades tan singulares, mediante el esfuerzo del estudio constante y prácticas en los simuladores de la Escuela. Entre las cualidades personales a destacar en todo submarinista que forme parte de la dotación embarcada, podrían citarse: afabilidad, camaradería, responsabilidad, iniciativa, colaborador para trabajos en equipo y el mantenimiento de la tranquilidad, al vivir en un espacio confinado y reducido, y en determinados momentos, de tensión. Estas cualidades que suelen ser comunes a nivel general en todo submarinista, los hacen idóneos para poder desempeñar destinos donde se requiere notablemente un elevado esfuerzo y fatiga. «AD VTRVMQUE PARATVS» CF. JOSÉ CÁNOVAS ROMERO JEFE DE ESTUDIOS DE LA ESCUELA DE SUBMARINOS UNA FORMA DE VIDA DISTINTA Después de 15 años siendo submarinista puedo afirmar que no me siento ni mucho menos mejor que el resto (personal de superficie, buceadores o pilotos), pero sí «diferente». El momento más bonito de mi carrera ha sido, sin lugar a dudas, el momento en que te imponen el emblema de submarinos. Este acto castrense, con el submarino dorado en tu pecho, implica que un nuevo mundo comienza a tus pies; un mundo que está repleto de experiencias inolvidables, de anécdotas y sobre todo, de cualidades profesionales y humanas que nunca llegué a pensar. Esta nueva forma de vida, elegida voluntariamente y que no cambiaría por nada del mundo, ha moldeado mi carrera militar. De esta forma «singular» de navegar por debajo de la superficie, me gustaría subrayar cinco cosas, que son las que han marcado mi vida: — Espíritu de sacrificio. La vida en un submarino es sacrificada, seguramente como en otras unidades de la Armada, pero aquí en concreto, debido principalmente a la falta de espacio y de intimidad, hace que ese sacrificio sea aún mayor si cabe. — Generosidad. En un submarino se comparte prácticamente todo, hablamos de que sólo disponemos de un pasillo, de dos inodoros y de una sola ducha para más de 60 personas. — Compañerismo. Todos dependemos unos de otros, un error puede ser vital para toda la dotación. El trabajo que realiza cada uno está muy valorado y todos nos sentimos útiles. Somos en definitiva un equipo bien cohesionado. — Familia submarinista. En la mar, a lo largo del día, te cruzas prácticamente con toda la dotación. Como el roce hace el cariño, finalmente conoces perfectamente a cada uno, con sus virtudes y defectos, por lo que podemos afirmar que la dotación se convierte en tu «familia». — AD UTRUMQUE PARATUS. Nuestro lema, «Siempre dispuestos» marca nuestras vidas y nuestra forma de ser. Esta forma de vida distinta, la de submarinos, es la que me ha llenado profesionalmente. CC. ALFONSO CARRASCO SANTOS COMANDANTE DEL SUBMARINO GALERNA BIP 29 EL ARTE DE NAVEGAR EN INMERSIÓN Desde muy joven me sentí muy atraído por el arte de navegar y con los años lo convertí en mi afición, así como en mi vocación profesional. No fue, sin embargo, hasta que salí de la Escuela Naval, cuando sentí una atracción especial por la navegación submarina. Un arte de navegar que extrapola cualquier enseñanza de navegación habitual en las Escuelas de Náutica. La sensación de navegar en un submarino sabiendo que nadie te ve, que puedes acercarte con discreción y sigilo a cualquier contacto, si la velocidad te lo permite, es una experiencia excitante. Pero aún lo es más, cuando arrías el periscopio y te


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