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sumerges en las profundidades, donde ya no hay referencia de estrellas ni señal GPS. Te encuentras en el interior de un cilindro de acero navegando entre cetáceos y donde el ruido de «kril» se entremezcla con el de la propulsión de los buques de superficie. Todo es peligro a partir de ese momento, el fondo del mar que limita la inmersión, los buques de superficie que no te ven o lo que es peor, los que están parados o, los veleros que no alertan de su posición al no hacer ruido, así como el peligro que representa la presencia de otros artefactos submarinos parados o remolcados. Ahí comienza el arte de navegar en inmersión, evitar los peligros y enfrentarse a un entorno operacional muy complejo. Ser submarinista es integrarse en un equipo humano donde cada componente de la dotación depende del resto para su supervivencia. Esta característica estrecha los lazos de compañerismo, de sinceridad y de respeto mutuo. Imprime un alto grado de responsabilidad, agudiza la capacidad de decisión, templa la serenidad, motiva la coherencia y fomenta el respeto absoluto a las normas y procedimientos acuñados con cincel en nuestra memoria cuando pasamos por la Escuela de Submarinos y que, posteriormente, son practicados de forma metódica y rutinaria en los simuladores. Hay que estar siempre preparados para reaccionar ante cualquier peligro y listos para el combate. «AD VTVMQUE PARATVS» 30 BIP C.F. JOSÉ ENRIQUE POMARES MORENO JEFE DEL ESTADO MAYOR DE LA FLOTILLA DE SUBMARINOS PACIENCIA, TOLERANCIA Y CONFIANZA Ser submarinista es vocacional, lleva consigo unas tareas muy exigentes de disciplina, respeto y esfuerzo, al que estamos sometidos diariamente y del que te das cuenta cuando miras a través del tiempo, la dedicación al servicio de la Armada. Siempre se ha dicho que el submarinista está hecho con otro molde, la relación de todo el personal no varía mucho entre las distintas Escalas y Empleos, existiendo siempre una consideración por los demás. El trabajo diario a bordo en tan poco espacio y, con tantas horas en inmersión, el saber estar en la mar con las limitaciones de comunicación con el mundo exterior y sobre todo con la familia, no es solo adquirir una responsabilidad ante uno mismo, hemos de responder ante los demás, no debemos olvidar que la seguridad de todos es primordial en un submarino. «La paciencia y la tolerancia son ingredientes fundamentales en la personalidad del submarinista y sobre todo la confianza en la capacidad profesional adquirida». Esta implicación y este esfuerzo es nuestra filosofía, nuestra forma de ver las cosas. Intentar expresar este estilo de vida, es un espíritu de sacrificio en renuncias y compromisos propios del buen submarinista. SBMY. CARMELO ROMERO RUIZ FLOTILLA DE SUBMARINOS ¿POR QUÉ ELEGÍ SUBMARINOS? Como consecuencia del plan de estudios como oficial de cuerpo general, tuve la oportunidad de hacer una ambientación en la flotilla de submarinos durante una semana, siendo Alférez de Fragata. Fue una oportunidad única para descubrir este mundo desconocido hasta ese momento. Sin duda, el mejor momento de aquella semana fue el embarque a bordo del Mistral durante dos días. La primera impresión fue una diferencia muy grande entre las unidades de superficie y los submarinos. Pero de esta gran diferencia lo que más me llamó la atención fue el trato humano entre la dotación. Recuerdo con cariño cuando fui a conocer el PCP (control propulsión), vi un escudo del F.C. Cartagena, y yo les comuniqué que era del Real Murcia. Aquello, más que un problema supuso un punto de simpatía que derivó en una invitación a un refresco con unos magníficos mejillones a cota 150 metros.


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