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Historia y Cultura Naval 34 BIP Homenaje al soldado Francisco García Roldán El pasado día 27 de mayo tuvo lugar en el Hospital de la Caridad (Cartagena) un acto para recordar el vínculo existente entre su fundador, el Soldado de I.M. Francisco García Roldán y la Armada, y más concretamente con la Infantería de Marina. El Soldado de Infantería de Marina Francisco García Roldán, nació en Córdoba en 1664. Ingresó en los Batallones de Marina (actual Infantería de Marina) como Infante del Batallón de Galeras donde permaneció hasta el año 1708. Se hizo célebre por su espíritu caritativo y de amor al prójimo. En el año 1693 empezaron sus actividades pidiendo limosna por Cartagena para enterrar los cadáveres de los galeotes que eran abandonados en la ermita de la Guía próxima a la puerta del Muelle, ampliando su tarea asistiendo en su casa a los enfermos con las limosnas conseguidas. Soñó con fundar un hospital y, acompañado con otros infantes de marina como Francisco Bravo y Antonio Rosique Pérez incorporó una casa próxima a la ermita de la Guía a su piadosa obra en 1697. Tal fue el origen de la fundación que llegó con el tiempo a ser el Santo Hospital de la Caridad de Cartagena. En 1903 el escultor local Francisco Requena le dedicó, por encargo del Ayuntamiento, una estatua en mármol de Carrara en agradecimiento y homenaje a su desvelo por los necesitados. La imagen se encuentra en los jardines del Santo y Real Hospital de la Caridad de Cartagena. Durante el acto, al que asistieron el Almirante del Arsenal de Cartagena, VA. Fernando Zumalacárregui Luxán, el Almirante de Acción Marítima, VA. Salvador M. Delgado Moreno, el General Comandante de la Fuerza de Protección Juan M. Orti Pérez y el Comandante del Tercio de Levante, coronel de I.M. Joaquín Peñuelas González, se llevó a cabo la lectura de una reseña histórica del Soldado I.M. García Roldán, una alocución del Hermano Mayor de la Junta de Gobierno del Santo y Real Hospital de la Caridad de Cartagena, D. Jose Vera Sánchez, una ofrenda de una corona de laurel en la estatua al Soldado García Roldán y finalmente un concierto a cargo de la Unidad de Música del Tercio de Levante al que asistió, además de las autoridades, el personal facultativo y paciente del Hospital. Recolocación del letrero «Miguel de Cervantes», en el segundo batallón de desembarco El día 30 de junio de 2015 se realizó un sencillo acto en el que se descubrió el letrero en el que figura grabado el nombre de nuestro insigne escritor Miguel de Cervantes y Saavedra. El letrero estuvo situado en la entrada principal de la Base «Miguel de Cervantes», en Fort Liberté (Haití), de los distintos contingentes FIMEX-H integrados en la fuerza de MINUSTAH. Colocado en octubre de 2004, siendo el núcleo de la FIMEX-H el BD-II, permaneció en aquel lugar hasta que el último contingente abandonó el destacamento en abril de 2006. Tras darse por perdido, el letrero fue encontrado de nuevo, restaurado y colocado en este lugar preferente del BD-II en recuerdo de los infantes de marina que participaron en dicha misión. Alistado en los Tercios del Rey, desde 1569, sabemos fehacientemente que Miguel de Cervantes combatió, no sólo en Lepanto, sino también en Novarino, Túnez y La Goleta. Eso sí, siempre en la mar. De lo orgulloso que se sentía Cervantes de ser «soldado de la mar» nos lo cuenta el mismo: «En fin, has respondido a ser soldado antiguo y valeroso, cual lo muestra la mano de la que estas estropeado, bien sé que en la naval, dura palestra, perdiste el movimiento de la mano izquierda para gloria de la diestra». Nuestro más grande escritor de todos los tiempos, integrante de nuestro Glorioso Legado Histórico, nunca hubiera sido lo que fue, y lo que es, si no hubiera sido por su impronta de soldado, de combatiente de la Armada, de infante de marina de nuestro Tercio de la Armada del Mar Océano a las órdenes de nuestro primer Maestre de Campo, D. Lope de Figueroa. Su genio habría brillado en cualquier caso, pero sin sus vivencias castrenses no sé si el Quijote hubiera visto la luz tal cual es. El acto de colocación del letrero coincidía prácticamente con el comienzo del periodo de Alta Disponibilidad del BD-II y con el primer aniversario de la toma de posesión del mando de esta Unidad, por parte del teniente coronel Evaristo Jaime Gutiérrez del Castillo, en cuyo discurso destacó «la necesidad de perfeccionar el adiestramiento tanto individual como colectivo y, además, en ese orden, siendo absolutamente necesario continuar manteniendo a todos los infantes de marina del Batallón como combatientes de primera, responsables, inteligentes y seguros de sí mismos, y con una gran confianza en las capacidades de combate de la Unidad». Asimismo, el teniente coronel resaltó que, «bajo el principio Mandar es Servir, y tomando ejemplo del insigne combatiente y escritor que fue Cervantes, se exige a los cuadros de mando que sean líderes ejemplares y competentes, capaces de ejercer su acción de mando mediante la influencia y el ejemplo, y de actuar en ausencia de órdenes, siguiendo las intenciones del Comandante de la Unidad».


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