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BOLETIN OBSERVACION TECNOLOGICA 46

tecnologías emergentes tras una catástrofe,…) y encontrar personas atrapadas. • Ayuda al combatiente: exoesqueletos. Las aplicaciones anteriores condicionan notablemente sus características (dimensiones, arquitectura física, sensores, actuadores, comunicaciones, etc.). La figura 1 da una idea de la gran variedad de tipos de sistemas existentes. Los beneficios del uso de robots son claros: permiten aumentar el alcance de los soldados y reducir su carga física, permite acceder a lugares peligrosos y son capaces de realizar determinadas tareas mejor que los soldados. No obstante, la realidad actual es que a diferencia del enorme crecimiento en la demanda y empleo de sistemas no tripulados en el ámbito aéreo (UAS), el empleo de UGS es más limitado y presenta problemas: la mayor parte de los robots son teleoperados, a menudo resultan difíciles de controlar, pueden ser lentos, lo que dificulta que se integren en los tiempos requeridos en las operaciones, son caros y a menudo presentan averías, etc, y muy en particular, los robots más ‘inteligentes’, no se ponen en servicio Fig 2. Modelo detallado de ALFUS (Fuente 3). pues no se puede garantizar su comportamiento bajo cualquier condición. De todos los motivos que limitan el desarrollo de todo el potencial de los sistemas robóticos, posiblemente los asociados a la tecnología sean los más relevantes. Para entender la problemática es útil consultar el documento 2 el cual, aunque publicado ya hace algunos años, es una excelente referencia que recopila los principales retos tecnológicos a resolver en la presente década (navegación autónoma, comunicaciones, potencia, visión, arquitectura, interfaz robot-soldado, manipulación, movilidad y cargas de pago). De todos ellos, posiblemente los aspectos relacionados con el guiado en el entorno y la interpretación automática de la información proporcionada por los sensores son los más limitantes, dadas sus importantes implicaciones en términos de movilidad en el terreno, adaptación al entorno y autonomía. En concreto, la manera de entender y caracterizar la autonomía de los robots está ocupando el centro de una parte importante de las discusiones. Para ello, en los últimos años se han venido desarrollando diferentes modelos para representar el grado de autonomía de los UxVs. Uno de los más destacables en el modelo de Niveles de Autonomía de sistemas no tripulados (ALFUS), desarrollado hace una década, que contempla cinco niveles en función de tres dimensiones: complejidad de la misión, complejidad del entorno y la necesidad de intervención del operador humano (ver figura 2). Esta aproximación por niveles es una simplificación práctica de la realidad que ha sido puesta en duda en estudios recientes por considerarse que pone demasiado énfasis en las máquinas, en lugar de en el sistema integrado hombre – máquina 4 o por las dificultades de su puesta en práctica 5, en particular a la hora de caracterizar objetivamente las capacidades de los robots. Independientemente de esas discrepancias, se trata de un modelo que establece un marco genérico aplicable a todo tipo de UxVs o a redes de UxVs, que permite clasificar las diferentes funciones de los sistemas de acuerdo a cinco niveles: • Nivel 1 (Control remoto): El operador está situado en la escena y controla el sistema en base a su propia visión. 20 Boletín de Observación Tecnológica en Defensa n.º 46. Primer trimestre 2015


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