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MEMORIAL CABALLERIA 76

Historia Empleo Táctico y Operaciones Orgánica y Materiales Noticias del Arma Varios 109 EL GUADARNÉS ADOLFO BOTÍN POLANCO Eduardo Gortázar Arias teniente coronel de Caballería INTRODUCCIÓN «Es curioso que a estas alturas sigan preocupándose por tío Adolfo, y está bien, desde luego, él se lo merecía». Con estas cariñosas palabras comenzaba Lucía Botín (sobrina de Adolfo e hija de Antonio) la réplica a la misiva enviada por mí días antes en la que le preguntaba sobre su tío, como referente para cualquier militar en general y para los que montamos a caballo en particular. Vida corta pero intensa, llena de actividad y emociones, de caballos y cuartillas, que intentaré resumir para no ser excesivamente farragoso y así cautivar la atención del lector ávido de descubrir más y más acerca de Botín. De sobra conocido por su tratado ecuestre y por ser el mejor jinete de su época…, vamos a des-granar algo más acerca de su insigne figura. Para no hacer referencia constantemente a las fuen-tes de información que he utilizado para redactar este artículo, diré que son básicamente su hoja de servicios, los libros Luco, el Jockey de la montaña, de Baltasar Gil Mar-cos (que a la sazón era «nuevo» de Botín), El noble bruto y sus amigos, La señorita Bambalina, ambos del propio Botín, los Cuadernos de Ayala y algunos artículos de periódicos de la época (La Libertad, El Orzán, ABC, La Vanguardia, El Imparcial…), así como testimonios de algunos familiares directos (no obviamente descendientes, pues no llegó a te-ner hijos) y testimonios escritos también de oficiales que estuvieron bajo su mando en su etapa africana, en este caso del alférez Blanco Moreno. Pues bien, los padres de Adolfo Botín Polanco fueron don José María Botín y López (Santander, 1863 - Madrid, 1929) y doña Paz Polanco y Bustamante. Adolfo fue el segundo de cinco hermanos: Juan (1892), Adolfo (1893), Antonio (1898), José (1899) y Carlos (1900). Dos de ellos, ingenieros; los otros dos, abogados. El capitán Botín Polanco Antonio, abogado y notable escritor de principios de siglo, estuvo sin duda influenciado por su hermano Adolfo, cinco años mayor que él. Fue autor de varias obras. CADETE, HÚSAR Y CENTAURO Adolfo ingresa en la Academia de Caballería con 15 años (el requisito exigido en lo que respecta a la edad mínima era que no podía ejercerse el empleo de oficial fuera de las academias militares antes de los 17 años) y salió con el número 7 entre los 56 de su promoción el día 13 julio de 1911 (dos días después de cumplir 18 años). Su primer destino fue el regimiento «María Cristina» 27º de Caballería, en el que apenas estuvo dos meses, para en septiembre incorporarse a los «Húsares de la Princesa» 19º de Caballería. Los húsares eran la élite de la Caballería (tenían un porte diferente) y, como bien dice el coronel e his-toriador Martínez de Merlo: «El que lo era, siempre lo tuvo a gala».


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