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MEMORIAL CABALLERIA 76

Historia Empleo Táctico y Operaciones Orgánica y Materiales Noticias del Arma Varios 131 MISCELÁNEA El heroísmo y arrojo fue tal que el contingente enemigo, cifrado en varios miles de combatientes, fue deshecho y los supervivientes puestos en fuga. Cavalcanti sería recompensado con la Laureada, y al año siguiente S.M. el Rey, en Sevilla, colocaba la corbata de la Orden Militar de San Fernando en el estandarte del regimiento de Alfonso XII. Este regimiento, poco después, cambiaría su nombre por el de Regimiento de «Cazadores de Taxdirt», 29º de Caballería. La música y letra de Galobardas llena de emoción al que tiene el privilegio de oírla, pues, cono-ciendo la gesta en la que está basada, te transporta a aquella época emocionante y dura donde unos jinetes arriesgaron sus vidas para salvar la de sus compañeros. Esto bien lo recoge el poeta y compo-sitor, como podemos ver en una de sus estrofas: con la sangre de mis venas yo la tierra regaré y el recuerdo de mi Patria con mi valor gozoso honraré. HIMNO ACTUAL El actual himno de Caballería, como ya hemos mencionado, es de 1957, compuesto por los ar-tilleros Giráldez González y De la Cruz Madrigal. Es relativamente joven en comparación a los de las armas históricas: el himno del arma de Infantería, de Fernando Díaz Giles, es de 1909; el de los artilleros, de Anguita y Vega como letrista y Juan Más como compositor musical, de 1914; el de Inge-nieros, de Antonio Lozano, es de la misma década de los 50, aunque unos años más antiguo que el de Caballería (y no nació como himno, sino que el comandante Lozano, entonces director de la Banda de Música de la academia de Guadalajara, lo tituló Canción Marcha a los Ingenieros, siendo declarada posteriormente como himno oficial del Arma); otro himno más antiguo es el Intendencia, de Aurelio Cid Zabala como letrista y Román de San José como compositor musical, estrenado en 1918. Además de estos, hay muchos más anteriores al de Caballería, pero he creído conveniente no ex-poner más que los detallados, pues en ellos viene a ver la luz nuestro actual himno. Todo himno, como hemos dejado constancia, tiene un motivo para ser exaltado a través de la his-toria, pero el que nos trae a este artículo es muy peculiar y, seguramente, desconocido por muchos, incluso para los que han servido y sirven en esta prestigiosa arma de Caballería. Su historia es consecuencia de unas maniobras que realizaban los cadetes alumnos en Hoyo de Manzanares, siendo director de la Academia de Caballería el coronel Alonso Linaje. En dichas maniobras estaban reunidos los alumnos de cinco academias: las de las cuatro armas y la de Intendencia. Cada tarde, en el campamento, formaban las cinco unidades para el arriado de bandera, y en el acto cada día se cantaba el himno de uno de los centros docentes allí congregados; pero al llegarle el turno a la Academia de Caballería se tuvo que dar paso al de los artilleros, ya que los alumnos de Valladolid no tenían himno oficial. Esto llevó al coronel Alonso a plantearse dotar a la Caballería de su propio himno y no seguir con himnos ajenos a la Academia aunque fuesen del arma, pues, como los demás centros docentes, los caballeros cadetes debían cantar las glorias propias en su nuevo himno. Así es como el coronel Alon-so Linaje decidió encargar uno para sus alumnos al entonces comandante Giráldez, ayudante de la Academia de Artillería y excelente poeta, que se hallaba en aquel campamento y que se comprometió a hacer los versos. Aprobados estos por el coronel Alonso —y es de suponer, por la Inspección del Arma—, Giráldez los entregó al director de la Música de la Academia de Artillería, el capitán De la Cruz Madrigal, que compuso en pocos días las partituras del Himno de la Academia de Caballería. Pasado un tiempo, este sería considerado Himno de Caballería, no sin antes tener algunas modifi-caciones. El texto no varía, solo se modifican algunas palabras, dejando el contenido exactamente igual, como podemos comprobar:


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