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MEMORIAL DE CABALLERIA 79

Orgánica y Materiales 69 MATERIALES La calculadora balística es el elemento principal de la dirección de tiro, pues a través de ella se introducen las correcciones de puntería al cañón, una vez que le llegan de manera automática o manual los parámetros necesarios, que cabe resumir en: • Distancia al blanco, proporcionada por el telémetro. • Velocidad y dirección del viento, enviada por el sensor meteorológico. No influye exce-sivamente en la puntería por lo que no siempre es tenida en cuenta; de hecho, algunos carros carecen del citado sensor. • Resistencia del aire, que depende de la presión atmosférica y de la temperatura, datos que cabe la posibilidad de calcularlos a la estima, al igual que el de temperatura de la munición. • Velocidad angular del blanco. Imprescindible para hacer fuego contra objetivos en mo-vimiento, es deducida por un sensor que actúa realizando el seguimiento del blanco tras disparar el láser. • Tipo de munición, seleccionado manualmente. • Inclinación del eje de muñones. Es uno de los factores que más afectan a la eficacia del tiro, por lo tanto es imprescindible incluir un sensor que la calcule de forma automática. • Arqueo del tubo por calentamiento. Se comprueba mediante un colimador de boca (es-pejo) que indica al tirador si es necesario introducir correcciones. • Desgaste del cañón. Lo más rentable es que la calculadora lleve el control y haga las correcciones directamente, si bien cabe la posibilidad de hacerlo de forma manual. Por supuesto, lo más eficaz es que la mayoría de los parámetros se obtengan automáticamente; sin embargo, atendiendo a su distinto grado de influencia y al elevado precio de los equipos, los fabricantes ofrecen versiones para todas las necesidades y posibilidades. Por consiguiente, creo que lo más apropiado es que cada caso concreto sea estudiado de manera independiente, teniendo en cuenta la relación precio/eficacia de cada elemento, antes de elegir la configuración definitiva del sistema. Como ejemplo, citaré que las pruebas efectua-das con los AMX-30 EM2 españoles pusieron de mani-fiesto de forma inequívoca que ni el sensor meteorológi-co ni el de arqueo del tubo servían absolutamente para nada, ya que las pequeñas correcciones que pudieran introducir pasaban inadvertidas pues eran menores que la dispersión propia del cañón. En resumen, además del telémetro láser y los vi-sores diurnos/nocturnos (a ser posible, cámaras térmi-cas), una moderna dirección de tiro debe incluir, como mínimo: calculadora electrónica, sensor de inclinación del eje de muñones y sensor de velocidad angular del blanco. El resto de factores, según los casos, cabe la po-sibilidad de despreciarlos, o bien introducirlos de forma manual (tipo de munición, temperatura ambiental y de la munición, altitud, desgaste del tubo, etc.). En lo referente a los sistemas de estabilización para el tiro en movimiento, hemos de aclarar que para que sean eficaces deben afectar tanto a los equipos ópticos (visores giroestabilizados) como al cañón, actuando di-rectamente sobre el sistema de accionamiento de la to-rre. Por eso, cuando se dice que determinados carros Actualmente existen numerosos sistemas de accio-namiento de la torre y cañón de funcionamiento hi-dráulico o eléctrico, pero existe una clara tendencia a montar los segundos.


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