Page 112

REVISTA DE HISTORIA MILITAR 115

112 GONZALO LORÉN GARAY En el radiotelegrama de las once de la mañana, el jefe de la Coman-dancia de Quinto informa de un fuerte ataque enemigo (con artillería, ame-tralladoras y tanques), de la caída de la Tosqueta (posiblemente la Tosqueta todavía no había sido tomada) y de que Quinto ha quedado aislado. Hay que incidir en que el aislamiento se daba también entre las posiciones circundan-tes y la Comandancia de Quinto, lo que provocó que el comandante Andrés no tuviera un conocimiento preciso de qué posiciones se mantenían y cuáles no. Esto no es un comentario recriminatorio sino que, dados los medios de transmisión de la época y la situación general, era lo lógico (documento n.º 5). En Quinto solo había una estación de radio y sirvió para comunicar con la superioridad a través de la de Fuentes. Todos los enlaces del mando de la Comandancia de Quinto con sus posiciones subordinadas eran por teléfono a través de cables. Dichos tendidos de cable fueron rápidamente cortados por los atacantes y por tanto se perdió toda comunicación interna. En el cementerio y las Eras siguen los ataques, esta vez con bombar-deo aéreo y preparación artillera. Sobre las doce, los batallones Thälmann y Dimitrov intentan penetrar apoyados por seis carros. Los defensores con-testan con artillería, ametralladoras y armamento individual. A las dos de la tarde se lanza un nuevo ataque pero también es rechazado. Desde las tres y media hasta las cuatro y cuarto, los aviones repu-blicanos bombardean Quinto y, sobre todo, su estación de ferrocarril. Esto indica cierta falta de coordinación, pues en esos momentos hubiera sido más apropiado bombardear la zona del cementerio, ya que la estación no estaba bajo el ataque de la infantería. Es entonces cuando la Comandancia indica a la población civil de Quinto que se refugie en la iglesia. Esta ya había sido convertida en un punto fuerte y su defensa quedó a cargo del alférez del 2.º batallón, Alberto Jurado Rodríguez (que moriría al día siguiente en este puesto). Al tiempo se dispuso que la estación radiotelegráfica con su perso-nal se trasladara a la sacristía de la iglesia por considerarse este sitio el más seguro ante el cañoneo enemigo. El puesto de mando de la Comandancia siguió el mismo camino. Entre las seis y las ocho de la tarde se produce el último y exitoso ataque a las posiciones del cementerio y las Eras. Esta vez lo encabeza el Batallón Americano pero siguen participando el Thälmann y el Dimitrov. Se cambia la filosofía de empleo de la artillería, pues hasta entonces se utilizaba la puntería indirecta (más inexacta) y ahora se acercan las piezas al máxi-mo para efectuar los disparos. Para esta labor eran especialmente aptos los cañones más ligeros y de menor calibre (45 mm) de las baterías antitanque de las dos brigadas. Comenzando a la seis y durante cuarenta minutos se produjo una preparación de fuego artillero a corta distancia, buscando espe- Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 89-134. ISSN: 0482-5748


REVISTA DE HISTORIA MILITAR 115
To see the actual publication please follow the link above