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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 115

150 JUAN ANTONIO PATRÓN SANDOVAL camento de unos 240 dragones franceses procedente de Medina Sidonia se aproximó a Algeciras, entrando en la ciudad una patrulla de uno 20 hombres al mando de un oficial que, tras reclamar los caudales públicos existentes, se retiró una vez obtenida la entrega de 38.000 reales de vellón y una partida de tabaco36. Enterado el teniente-gobernador Campbell de que los franceses esta-ban ya en Algeciras, a solo 8 millas de distancia por tierra, consideró llegado el momento de proceder a la voladura de las líneas españolas tras haber or-denado la colocación de los barriles de pólvora en los hornillos. Mientras se colocaban las cargas en los lugares señalados que, según un oficial británico que participó en los trabajos, «eran en las partes que más poder destructivo podrían causar y, en caso de que algo quedara, que se cuarteara hasta los cimientos para que fuese imposible su reconstruc-ción », algunos artilleros y artificieros del Peñón se dedicaron a tirar a los pozos, aljibes y lugares comunes lo poco que allí había quedado, la mayoría para ellos inservible, como balas, carcasas, bengalas y repuesto de cañones, «para que no lo pudieran aprovechar los españoles, que estaban atentos a cuanto hacíamos, pero sin intervenir»37. Acordada la orden de prender las mechas a cierta hora, la contraseña para alertar a los de la plaza consistía en lanzar una bengala, que indicaría que todas las cargas estaban puestas tanto en los dos fuertes y plazas de ar-mas como en los muros de la Contravalación. Una vez lanzada la bengala, todo el personal debía estar alejado de las líneas españolas y tan pronto se escuchó el ruido de un disparo de cañón desde la batería de Queen’s line se comenzó a prender fuego a todas las mechas, todos a una, para no ocasionar víctimas ni accidentes en los artificieros38. Pese a ello, al dar fuego a una mina cerca de San Felipe, el soldado artificiero John Barber perdió un brazo, ambos ojos y parte de la barbilla y los dientes39. Cuando se produjo la explosión, según el mismo oficial al que hici-mos referencia anteriormente, «el espectáculo fue grandioso, fenomenal, elevándose una gran polvareda con suma majestuosidad hacia el cielo y lo 36  Gibraltar Chronicle. 17 de febrero de 1810 y Actas Capitulares Ayuntamiento de Alge-ciras, 14 de febrero de 1810, cit. PLEGUEZUELOS SÁNCHEZ, José A.: La Guerra de la Independencia en San Roque (1808-1814). Colección Albalate, n.º 2, Servicio de Publicaciones Fundación Municipal de Cultura. San Roque, 2001, p. 95. 37  GONZÁLEZ MARTÍNEZ-ALBALADEJO, José A.: «La Línea de la Contravalación de la Plaza de Gibraltar», en Cuadernos del Archivo Central de Ceuta, 16 (2007), 115- 150, p. 145. Cita de una carta dirigida a un amigo por parte de un oficial que estuvo en la destrucción. El autor no refiere la fuente de la que está tomada. 38  Ibídem. pp. 144-145. 39  CONNOLLY, Thomas W. J.: op. cit., p. 177. Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 135-162. ISSN: 0482-5748


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