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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 115

¿REACCIONARIOS O LIBERALES? ¿INDISCIPLINADOS... 165 iba a pronunciar su discurso programático. Al día siguiente, una multitud de radicales, movilizados y orquestados por los círculos patrióticos, los mis-mos que habían tramado el asesinato de Rossi, se manifestaron violenta-mente ante la residencia del papa. El pontífice, tras acceder a sus exigencias, quedó a modo de prisionero en su palacio hasta la tarde-noche del 24 de noviembre que consiguió huir. En las cortes europeas se propusieron diversos planes de intervención militar para acudir en auxilio del santo padre, pero las negociaciones no llegaban a buen puerto por la rivalidad existente entre Austria y Francia. Cuando el 9 de febrero de 1849 la Asamblea constituyente declaró la repú-blica romana y la caída del poder temporal del papa, desde Gaeta el cardenal prosecretario de Estado, Giacomo Antonelli, hizo un llamamiento directo a Austria, España, Francia y Nápoles para actuar militarmente. Los cuatro países respondieron enviando sus tropas a los Estados Pontificios. El gobierno español, presidido por el general Narváez, organizó una división al mando del teniente general Fernando Fernández de Córdova. Las tropas españolas llegaron en dos expediciones. La primera, formada por 5.000 hombres, desembarcaba en Gaeta el 27 de mayo de 1849; mientras que la segunda lo hacía en Terracina, el 5 de julio. El cuerpo expedicio-nario estuvo formado por nueve batallones de infantería, pertenecientes a los regimientos San Marcial, Rey, Reyna Governadora y Granaderos, y los batallones de cazadores Chiclana, Navas, Ciudad Rodrigo y Baza; el Re-gimiento de Caballería Lusitania; tres baterías de artillería y una compañía de ingenieros. En total, nueve mil soldados, apoyados y sostenidos por una división naval creada al efecto, al mando del brigadier José María Bustillos, compuesta por veintidós buques de guerra: un navío, tres fragatas, cuatro corbetas, dos bergantines, diez vapores, un pailebot y una urca. Durante su estancia en los Estados Pontificios, las tropas españolas ocuparon las poblaciones de Terracina, Velletri, Rieti, Terni, Narni y Spo-leto, así como otras ciudades menores dependientes de las capitales de pro-vincia. Tras restablecer el orden y la autoridad pontificia en las provincias ocupadas, los soldados españoles fueron repatriados en varias expediciones, llegando a España el último soldado el 5 de marzo de 1850. Acusaciones contra los españoles A partir del mes de julio de 1849, la propaganda republicana lan-zó ataques desconsiderados y humillantes contra las tropas españolas. Los revolucionarios hicieron circular informaciones falsas y vejatorias contra Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 163-217. ISSN: 0482-5748


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