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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 115

LA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA TÁCTICA: EVOLUCIÓN... 225 Mejoras para sistematizar los tiros de artillería A pesar de las opiniones poco optimistas de muchos autores del siglo XVIII, los esfuerzos realizados para mejorar las prestaciones de la artillería fueron constantes y, en algunos casos, los problemas a los que se enfrenta-ron los artilleros en las fundiciones o en las operaciones militares sirvieron de catalizadores para la reflexión en distintos ámbitos de la aún incipiente ciencia. Es el caso de la balística, por ejemplo, la disciplina que estudia la trayectoria descrita por un cuerpo proyectado al aire. El primero en apli-carla a la artillería pirobalística parece haber sido el italiano Niccolò Fon-tana «Tartaglia» (†1557). A Tartaglia se debe la intuición de que el alcance máximo de una boca de fuego en condiciones de vacío se conseguía con una elevación de 45º y que la trayectoria del móvil en ningún momento era recta, como las experiencias daban a entender a los artilleros, sino curva. Tartaglia perfeccionó también la escuadra que se utilizaba para medir los ángulos de elevación, pero no dejó tablas de cálculo para conocer los alcances. Esta labor sí que fue realizada por el español Diego de Álava (1557- ?) quien, además de corregir algunos errores de Tartaglia, sentó el principio de que la trayectoria descrita por el proyectil era una línea curva resultante de dos movimientos: el natural (o gravedad) y el violento (o proyección). En una época en que la monarquía española era una potencia militar de primer or-den, sus tratadistas cultivaron con celo el campo de la artillería, poniendo a prueba las teorías de Tartaglia en la experiencia, rebatiéndose unos a otros, para acabar ofreciendo un conocimiento práctico del tiro que tuvo gran pre-dicamento en Europa. Entre ellos Luis Collado (†1592), Diego de Ufano (†1613), Cristóbal Lechuga (†1622) y Julio César Firrufino (†1651). Pero este saber era eminentemente empírico, no fundamentado sóli-damente en la matemática. Esta fue la tarea del científico italiano Galileo Galilei (†1642) quien, descubriendo las leyes del movimiento compuesto, estableció que la trayectoria de un cuerpo uniformemente acelerado podía considerarse, para los alcances de la artillería del momento y en ausencia de rozamiento, una curva parábola. El prestigio del que gozaba Galileo procuró mayor crédito a sus teorías balísticas y durante el siglo XVII el resto de trata-distas fueron a remolque del italiano. En especial, François Blondel (†1686) y Robert Anderson (†1696), que introdujeron las ideas de Galileo en Francia e Inglaterra respectivamente. Aunque Isaac Newton (†1727) acabó demos-trando que la resistencia del aire al avance de un objeto, sobre todo cuando se trataba de las pequeñas velocidades de los proyectiles de artillería, no podía ser por más tiempo ignorada, la teoría de la parábola se ajustaba tan plenamente a las experiencias artilleras y era de tan fácil comprensión que Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 219-250. ISSN: 0482-5748


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