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REVISTA DE HISTORIA MILITAR 115

LA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA TÁCTICA: EVOLUCIÓN... 243 XII. Para que la artillería tenga un efecto decisivo en un combate, es nece-sario que las baterías sean poderosas y que se protejan mutuamente. XIII. Nunca hay que tirar en salva, sino en sucesivas descargas, de manera que el fuego sea continuo. XIV. Es peligroso dejar ver las baterías mucho tiempo antes de la hora de Revista de Historia Militar, 115 (2014), pp. 219-250. ISSN: 0482-5748 utilizarlas. XV. Cuando el terreno es similar en todo el frente de batalla, se debe repar-tir toda la artillería en cuatro divisiones, una para cada ala, la tercera para el centro y la cuarta en reserva, para que pueda disponerse de ella fácilmente y llevarla sin demora dondequiera que sea necesario. XVI. Es preciso lograr por todos los medios posibles que las baterías cojan de flanco a los enemigos, de espalda, o por lo menos oblicuamente. XVII. Dos baterías colocadas a intervalos en el frente de la línea y que no tengan en su dirección más que tropas en profundidad, deben cruzar sus fuegos en lugar de tirar simplemente hacia el frente. XVIII. No se debe disparar siempre con la máxima carga; en la batalla cam-pal, el ricochet tiro con rebote puede ser tan mortífero como en los asedios. XIX. No se debe dejar que ninguna parte de la artillería permanezca inactiva. XX. Se debe poner la mayor atención durante un combate a no prodigar las municiones de cañón, con mayor razón la víspera, a no ser que se esté en condiciones de remplazarlas. XXI. El oficial al mando de una batería durante el combate, debe tirar preferentemente sobre las tropas enemigas e inquietarse poco de su artillería, que no tendrá la suya por objetivo. XXII. La artillería y las tropas que la sirven, nunca deben abandonarse. XXIII. Cuando se lleva la artillería al frente de la línea, no se debe dejar de apoyar con las compañías de granaderos, e incluso con batallones según las circunstancias. XXIV. Las baterías, especialmente en las alas, serán emplazadas, en la me-dida de lo posible, para que puedan continuar disparando incluso cuando las tropas lleguen al contacto. XXV. El general de la artillería y su mayor deben desplazarse continua-mente para conocer bien el campo de batalla. XXVI. Un general de artillería debe conocer todas las maniobras que los sol-dados, caballería o infantería, pueden hacer en una acción de campaña. XXVII. Es preciso que el que dirija la artillería sea informado, al menos a grandes rasgos, de los proyectos del general del ejército en el trans-curso de la campaña, y más particularmente antes de una acción importante».


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