Análisis de la respuesta a firmas en minas multi-influencia

BOLETIN DE OBSERVACION TECNOLOGICA 45

tecnologías emergentes Análisis de la respuesta a firmas en minas multi-influencia CF José Mª Riola Rodríguez Jefe de Unidad de Prospectiva y Estrategia Tecnológica, Juan Jesús Díaz Hernández, OT SNAV, Cristina Mateos Fernández de Betoño, Nodo Gestor Palabras clave: firmas multi- influencia, minas, MCM. Metas Tecnológicas relacionadas: MT 3.5.6. Introducción Actualmente las minas representan una amenaza no sólo para los buques mili-tares, sino para el tráfico marítimo en su globalidad, suponiendo un reto muy im-portante en la sociedad. Su mera pre-sencia o incluso la probabilidad de su existencia obliga a cerrar puertos, pla-yas y rutas marítimas, con las terribles pérdidas económicas que eso conlleva hasta que no se realice una limpieza en profundidad del área de influencia u operación. Lanzadas por buques es-peciales, permanecen activas incluso cuando la guerra ha terminado al conti-nuar navegando a la deriva o ancladas en sus lugares de destino, pudiendo causar graves daños. Se debe añadir a todo lo dicho que se trata de un me-dio relativamente económico, como lo son también las minas terrestres o los explosivos improvisados (IED), ya que sólo precisan de un contenedor estan-co que las proteja de la humedad, pero su funcionamiento interno no difiere de los tipos más básicos de cualquier IED usado por un grupo terrorista. También son silenciosas y difíciles de detectar, atacan en el momento más inoportuno y en el punto más frágil de cualquier embarcación (por debajo de la línea de flotación). Solamente en España se produce la explosión controlada de una o dos mi-nas reales al año, que aparecen súbita-mente en zonas donde hubo actividad naval durante la Guerra Civil, mientras que en el resto de Europa la prolifera-ción se multiplica por la aparición de material de las Guerras Mundiales. En la actualidad, las zonas donde existen más minas o barcos hundi-dos con munición sensible de estallar son el mar Báltico, el canal de Malta y la costa francesa de Normandía, Fig. 1. Diseño de baja firma radar. (Fuente: Ver referencias). tratándose de material que permanece hundido desde la II Guerra Mundial. Las primeras minas, terrestres y na-vales, datan del siglo XVII, concreta-mente en China y son descritas como un cordón de apertura que desde la orilla giraba un mecanismo que pro-ducía chispas y encendía su mecha. Posteriormente, después de la Gue-rra de la Independencia, aparecen las primeras minas útiles que consistían en barriles con pólvora que se deto-naban por un mecanismo de chispas al golpear contra los buques. En el siglo XIX, existen muchas refe-rencias a daños por explosiones bajo el agua. Tras la Guerra Civil Estadouni-dense, los Estados Unidos adoptaron la mina como su arma principal para la defensa costera y en las últimas déca-das del siglo XIX se realizaron muchos experimentos con minas amarradas que explotaban al ser golpeadas, gene-ralizándose su uso a partir de entonces. Durante la I Guerra Mundial las mi-nas se utilizaron ampliamente para defender las costas, puertos y bases navales en todo el mundo. En la II Guerra Mundial su uso fue masivo. A partir de estas fechas la mayoría de las naciones desarrollaron minas acústicas, de presión y magnéticas. Fue a raíz del estudio de las mismas como se esclareció el funcionamiento de las minas magnéticas tomándose a partir de este momento una serie de me-didas para anularlas, como la desmag-netización de los buques mediante un enrollado de alambre (degaussing) que se energizaba con la planta eléctrica del propio buque, superponiendo a su cam-po original otro de sentido contrario, que anulaba la magnetización e impedía que la mina detectara el buque. Las minas navales constan básica-mente de tres partes principales: los sensores (sistemas de ignición), los sistemas de armado y el explosivo. Los sistemas de ignición son los que deter-minan si hay o no un blanco cercano que sea el adecuado. En el caso positi-vo, generan una señal a los sistemas de armado, los cuales hacen detonar el ar-tefacto. Éste reconoce el acercamiento de un buque y analiza las señales para determinar de qué tipo de embarcación se trata. Si existe una correspondencia entre la distancia del buque y la posibi-lidad de destrucción, el dispositivo de ignición genera la orden de fuego. Firmas del buque Todos los buques, independientemente de su forma y tamaño, emiten al mar un conjunto de radiaciones que confi-guran la denominada firma del buque, que lo caracteriza e identifica de forma unívoca del mismo modo que las hue-llas dactilares identifican al ser humano. Un adecuado estudio de estas firmas desde las fases iniciales de diseño de los buques, permite tomar en conside-ración medidas apropiadas que inciden en su reducción. No obstante, la firma del buque no permanece inalterada con el paso de los años, sino más bien todo lo contrario, se ve modificada por la influencia del medio, por las condi-ciones de carga del buque, por posi-bles modificaciones que se realicen en el mismo (cambio en sistemas propulsi-vos, exhaustaciones), etc. La firma global de un buque está com-puesta por la suma de diferentes ele-mentos radiados que comprenden principalmente las siguientes firmas: la firma radar es aquella que está re-lacionada con la energía electromag-nética reflejada por el buque; la firma infrarroja está asociada con la radiación electromagnética emitida en la franja infrarroja del espectro; la firma magné-tica, relacionada con la energía elec-tromagnética reflejada por el buque; la 12 Boletín de Observación Tecnológica en Defensa n.º 45. Cuarto trimestre 2014


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