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LA LEGION 531

Historia<< Actividades << terreno y dando instrucciones y órdenes a la primera oleada de asalto para tomar las “Tetas de Nador” (esta sería la primera herida grave de las cuatro que sufrió en esta campaña, dos de ellas gravísimas, el heroico Jefe del Tercio). Poco después, y en esa misma acción de guerra, cuando se encontraba cumpliendo su cometido en un terreno altamente batido por la fusilería rifeña, el legionario Carlos Micó es herido por un tiro en sedal que le atraviesa el brazo izquierdo con una gran pérdida de sangre. Atendido sobre el campo de batalla por el capitán médico D. Antonio Saro, que le practica las primeras curas, y ante la gravedad de la herida lo evacua al Hospital de la Cruz Roja de Melilla. Días más tarde, el 27 de septiembre, a bordo del vapor “Vicente de Roda” sería evacuado a la Península e internado en el Hospital de Sangre de Málaga. Durante los días que permanece ingresado recuperándose de su herida, escribe Micó para su libro (la herida fue en el brazo izquierdo), unas emotivas crónicas en la que expresa su cariño y gratitud a la Duquesa de la Victoria y a los Marqueses de Urquijo, por sus múltiples desvelos hacia los soldados españoles heridos y mutilados en la campaña marroquí, y el haberse manifestado en todo momento, como valiosos benefactores de los mismos. De igual forma, expresa Micó en las páginas de su libro, su eterna gratitud a los doctores que le han atendido en sus enfermedades y heridas. En primer lugar cita al capitán médico D. Antonino 6DUR\&DQRTXHOHDWDMyFRQH¿FDFLDXQDV¿HEUHV palúdicas que le aquejaron allá en los campos de Larache, y más tarde, como ya hemos visto, fue el primero en curar su herida en el brazo, producida en la toma de Nador. Gratitud y cariño que expresa igualmente al comandante médico D. Nemesio Díaz Mena y al capitán (igualmente médico) D. César Yaque Laurel, cuyas sabios y acertados diagnósticos y remedios lograron rescatarle de las garras de una pulmonía pneumocócica, y que “Me devolvieron la vida cuando ya había entrado en un período agónico”. De todas formas y al verle tan quebrantado, ambos GRFWRUHV FRLQFLGHQ HQ D¿UPDU TXH SDUD HO UHVWD blecimiento del enfermo sería aconsejable su internamiento en la Clínica Militar de Guadarrama. Ingresado en dicha salutífera clínica, recibe Carlos Micó la grata noticia de haber sido ascendido “por méritos de guerra” al empleo de cabo legionario. Posteriormente sería promovido a sargento y, unos GtDVDQWHVGHSXEOLFDUVXREUDDVXER¿FLDO El 21 de noviembre de 1921, el legionario del Tercio de Extranjeros Carlos Micó España, aún convaleciente de la herida producida por una bala rifeña en la toma de Nador, tiene el alto honor de ser recibido en audiencia por S.M. El Rey Don Alfonso XIII. Al Real Palacio madrileño, acude Micó luciendo el uniforme legionario, con el brazo izquierdo en cabestrillo y ostentando ya en la bocamanga de su guerrera los tres galoncillos de estambre rojo que distinguen el noble empleo de cabo. CONCLUSIÓN. PÁGINAS FINALES DE “LOS CABALLEROS DE LA LEGIÓN” 8QD YH ¿QDOLDGR VX SHUtRGR GH FRQYDOHFHQFLD en la Clínica Militar de Guadarrama, se incorpora Carlos Micó al Tercio, en su Plana Mayor de Ceuta, donde dedica todo el tiempo que le queda OLEUH SDUD VHJXLU HVFULELHQGR \ GDU ¿Q DO OLEUR HQ FX\DVSiJLQDVHVWiUHÀHMDQGRHOVHU\HOVHQWLUGH La Legión Española en estos sus primeros tiem- SRVIXQGDFLRQDOHV(QVXVSiJLQDV¿QDOHVLQVHUWD Micó tres cartas del teniente coronel Millán-Astray, dirigidas las dos primeras a la señora madre del teniente D. Horacio Pascual Lascuevas, y la segunda a Dª. Pilar Clavería, en las que Millán les transmite su profundo dolor al comunicarles el fallecimiento, en heroica “acción de guerra”, de sus respectivos hijos: el teniente Pascual Lascuevas y el alférez Salvador Clavería. La tercera misiva va dirigida a D. Juan Sanz Vené, padre del teniente Sanz Prieto, que resultó herido grave en la ac- FLyQ GH &DVDERQD VDOYDQGR DO ¿QDO OD YLGD 6H UH¿HUH WDPELpQ 0LFy HQ HVWDV SiJLQDV ¿QDOHV GH “Los Caballeros de La Legión” a dos molestos incidentes sufridos en El Tercio, alusivos el primero a unos voluntarios ingleses, a los que Millán- Astray, por presiones diplomáticas, se ve obligado DOLFHQFLDUGHVSXpVGHTXH\DKDEtDQ¿UPDGRVX compromiso de enganche, y el segundo relativo a las impertinencias del “jefe” de un grupo de legionarios reclutados en Cuba, y de los que, el tal sujeto, se había erigido en “capitán” pretendiendo que se le respetase este grado en el Tercio. Se le informó de que esto no era posible, y se le dio opción a marcharse, llevándose consigo a aquellos compatriotas que quisieran seguirle. Y es lo cierto, que la mayoría se quedaron, siendo conocidos por “La Legión Cubana”, que dieron muy buen juego en la campaña. Finalmente, completa Micó su obra con unos “ R e s ú m e n e s ” muy documentados y con un alto valor histórico, de los “Hechos de Armas del Tercio” desde su fundación hasta la fecha en que se de- WDOODQ ¿QDOHV GH febrero de 1922), 531 · II-2015 49


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