Page 58

LA LEGION 530

Colaboraciones << LOS VALORES DE LA LEGIÓN D. Santiago Santos Sánchez Miembro de Hermandad de AA.CC. LL. de Madrid Actualmente estamos viviendo en una sociedad que sufre las dramáticas consecuencias de una crisis generalizada que afecta al ámbito de la política, de la economía y de la sociedad en general; lo que evidentemente supone un riesgo para la normal convivencia con respeto y tolerancia hacia los demás y hacia nuestro entorno natural. Son numerosos los estudios que sugieren que la degradación que estamos soportando está originada por la perdida, o más bien, por el trastoque de los valores tradicionales de la civilización occidental que, como es bien sabido, tienen sus raíces en la fusión de la cultura greco-romana con la tradición judeo-cristiana, sin olvidar las aportaciones de la Ilustración. Estos valores comúnmente aceptados: trabajo, entendido como fuente de desarrollo personal y profesional, honradez, libertad, igualdad, educación, solidaridad… en defi nitiva, son aquellos que han hecho posible el progreso de la sociedad occidental; parece ser que están siendo sustituidos por ese otro, y casi único gran valor que es el dinero. Durante los últimos decenios en nuestra sociedad se ha admitido, con cierta pasividad desde el mundo académico, como paradigma y fi n último de nuestra sociedad la “maximización del benefi cio”, económico, por supuesto. Y no solo en el entorno empresarial, sino también en el personal y en el profesional. Se dijo que “España es el país donde uno se puede hacer rico más rápidamente” Sabiendo que el objetivo vital o visión del ser humano, es el que conforma los valores que ayudaran a conseguir el objetivo propuesto, habrá que sopesar con mucha atención cual ha de ser la meta elegida. Hay quienes sostienen que lo que no se puede contar, pesar o medir, no existe. Como el dinero sí se puede contar, es fácil suponer cómo este bien tangible ha relegado los valores intangibles, aquellos que confi guran las normas y pautas de conducta a un segundo plano, con el deterioro que esto supone para una convivencia en armonía. La falta de valores éticos conduce a admitir esa creencia, bastante generalizada, del “vale todo”. ¿Cómo es posible que en la actualidad, cuando la humanidad ha alcanzado los mayores niveles de progreso y bienestar social, sea ahora precisamente cuando existe la mayor desigualdad social? ¡El cincuenta por ciento de las riquezas del planeta está en manos del uno por ciento de la población! Al leer las noticias de lo que sucede en esta España nuestra, uno contempla como su capacidad de asombro se ve superada por los numerosos, desagradables y bochornosos casos de corrupción que van surgiendo día a día. Vemos como individuos tenidos por honorables… están bajo sospecha, o son imputados por investigaciones generalmente, de na 530 · I-2015 55


LA LEGION 530
To see the actual publication please follow the link above