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RHM EXTRA ANIVERSARIO 2ª PARTE QUIJOTE

EL SERVICIO DE LAS ARMAS EN EL QUIJOTE 89 y de caballerías, lea en la Sacra Escritura el de los Jueces, que allí hallará verdades grandiosas y hechos tan verdaderos como valientes. Un Viriato tuvo Lusitania, un César, Roma; un Aníbal, Cartago; un Alejandro, Grecia; un conde Fernán González, Castilla; un Cid, Valencia; un Gonzalo Fernán-dez, Andalucía; un Diego García de Paredes, Estremadura; un Garci Pérez de Vargas, Jerez; un Garcilaso, Toledo; un don Manuel de León, Sevilla, cuya lección de sus valerosos hechos puede entretener, enseñar, deleitar y admirar (…) Esta si será lectura (…) de la cual saldrá erudito en la histo-ria, enamorado de la virtud, enseñado en la bondad, mejorado en las cos-tumbres, valiente sin temeridad, osado sin cobardía.” (XLIX, I). Se puede afirmar que la primera parte del Quijote está escrita con el solo objeto de hacer la crítica de la literatura caballeresca y sentar la prioridad del ejercicio de las armas. Para Hans-Jörg Neuschäfer (1999) don Quijote enloquece de tal forma que pierde la relación con la realidad y se transforma en otro, en una figura literaria que cree tener la misión de liberar al mundo de sus males. En palabras del profesor Santiago López Navia (1998, 42), don Quijote no es el caballero andante que cree ser, resultado de una parodia consciente, pero hace de su pretendida identidad caballeresca, alzada sobre el hábil pilar de la literatura, un ejercicio de incansable milicia. El caballero andante don Quijote sale de su casa con sus armas y ca-ballo en busca de aventuras, a imitación de esos caballeros que están en su mente, “para aumento de su honra, para el servicio de su república (y) cobrarse eterno nombre y fama” (I, I), es decir, ha salido para alcanzar la perfección venciéndose a sí mismo “el mayor vencimiento que desearse puede” (LXXII, II), prestar un servicio social y alcanzar en soledad la fama cumpliendo una misión filantrópica, fiando de las armas su aspiración: “se cumplirá lo que tanto deseo (…) buscando aventuras, en pro de los menes-terosos” (III, I) “gracias doy al cielo por la merced que me hace (de poder) cumplir con lo que debo a mi profesión (…) coger el fruto de mis buenos de-seos” (IV, I),“mi oficio no es otro sino valer a los que poco pueden y vengar a los que reciben tuerto, y castigar alevosías.” (XVII, I). Don Quijote, que abandona la aldea para ayudar al débil, consolar al desgraciado y restaurar la justicia, para hacer el bien y evitar el mal ayudan-do al necesitado - primer principio de la razón práctica -, escoge la profesión de las armas para alcanzar la virtud. Virtud es sinónimo de fuerza, vigor o valor, implica integridad de ánimo y bondad de vida y es la disposición constante del alma para las acciones conformes a la ley moral. Virtudes son las formas de comportamiento más eficaces que tienen las personas para conseguir lo que consideran más valioso, para ser plenamente personas. El Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2015, pp. 85-102. ISSN: 0482-5748


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