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Armada Ciencia y Cultura asedio de Gibraltar que finalizó en 31 de enero de 1783. Donde sí habrían de ser decisivas las de Barceló fue en Argel, donde las dos expediciones de 1783 y 1784 consiguieron, gracias a la efectividad de las cañoneras y bombarderas, que tras la primera Trípoli se aviniera a la paz con España, y tras la segunda la firmaran Argel y Túnez, con la visita de Mazarredo. Segunda expedición a Argel La escuadra de Barceló zarpa el uno de julio de Cartagena hacia Argel; la componían cuatro navíos, con insignia en el Terrible de 70 cañones, cuatro fragatas, nueve jabeques, tres bergantines, tres balandras, cuatro tartanas, cuatro brulotes y lo que va a ser decisivo, diecinueve cañoneras con cañones de a 24, veintidós bombarderas con morteros y diez de abordaje, lanchas que servían de escolta a las anteriores por si eran abordadas por embarcaciones enemigas con superior dotación. A la escuadra se unieron dos fragatas de la Orden de Malta; con un total de 14.500 hombres en las dotaciones y 1.250 cañones. Tras una penosa travesía, con vientos y mares contrarios, la escuadra fondea frente a Argel el día 26; esperando una mejora del tiempo y haciendo los preparativos llega el 1 de agosto, día en que a las 1430 horas, se rompe el fuego contra la plaza. Las diecinueve bombarderas forman en línea avanzada junto con la falúa en la que embarca Barceló; a los costados están las cañoneras y las de abordaje, por si las embarcaciones enemigas intentan un contraataque, más atrás dos jabeques y dos balandras; el resto de la escuadra no toma parte en el bombardeo. Al poco salen del muelle veintidós pequeños buques enemigos, entre ellos nueve galeotas y dos cañoneras, que no tardan en ser rechazadas por el fuego de los españoles. Hacía las 1630 horas las lanchas españolas han consumido todas sus municiones y se ordena el alto el fuego. Los atacantes han disparado unas 375 granadas y 390 balas de cañón (éstas sobre todo contra los buques de la defensa), provocando dos grandes incendios en la ciudad, de los que uno se prolonga toda la noche. Los argelinos han disparado unas 1.436 balas y 80 granadas, que no han causado sino dos heridos leves en las cañoneras españolas. El balance no puede ser mejor, pues aunque no se ha optado por un bombardeo nocturno, como en los ensayos de Gibraltar, la fuerza atacante apenas ha sufrido daños del fuego enemigo, y los ha causado muy serios. Y así, con pocas variaciones se producen otros siete ataques, uno el día 4, dos el 6, dos el 7 y dos más el día 8, lanzándose un total de 3.752 granadas y 3.833 balas contra la ciudad y sus defensas. Según fuentes neutrales, entre las que se hallaba el cónsul francés, el pánico se apoderó de parte de la guarnición y de toda la población, quedando destruidas el 10% de las viviendas, afectadas numerosas fortificaciones, buques y cañones, y gran número de pérdidas humanas. En cuanto al fuego de la defensa, no menos de 11.280 balazos y 399 bombas sólo han causado veinticuatro muertos y veinte heridos entre las dotaciones atacantes, y aún esas pérdidas de deben casi por entero a un golpe desafortunado, cuando el día 7 por la tarde una bomba hizo volar a la cañonera número uno, con veinte muertos, incluido su segundo, el alférez de navío Villavicencio, y once heridos, entre ellos su Comandante, el teniente de navío Irisarri. Ante el júbilo que ocasionó esta expedición, por real título del trece de agosto de 1783 Barceló fue ascendido a teniente general de la Real Armada Tercera expedición a Argel Como en un gesto de desafío, cinco corsarios argelinos apresaron cerca de Palamós, en septiembre de 1783, a dos polacras mercantes. Pero no es más que un gesto provocador, pues los preparativos moros son incesantes: se apresta una nueva fortaleza en Argel con cincuenta cañones, se reclutan cuatro mil soldados turcos voluntarios que arriban en buques neutrales, llegan asesores europeos para ayudar en las fortificaciones y baterías, se han preparado no menos de setenta embarcaciones entre goletas y cañoneras para rechazar a las españolas, etc., incluso el Dey ofrece una recompensa de mil cequíes al que aprese una embarcación de la escuadra atacante. Barceló activa sus preparativos en Cartagena; su escuadra constará de cuatro navíos, con insignia en el Rayo de 80 cañones, cuatro fragatas (dos de ellas desarmadas y utilizadas como pañol de 48 BIP Primer proyecto de lancha cañonera diseñada por Barceló. Museo Naval de Madrid.


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