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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

MIGUEL PONS DE MENDOZA «EL RESUCITADO». UN JOVEN... 107 1701 en la sala Real de los pleitos del palacio de la Diputación, que refiere Víctor Balaguer basándose en un antiguo manuscrito.42 Felipe V partió de Barcelona hacia Nápoles el 8 de febrero del año siguiente. Feliú no le cita entre quienes sirvieron al rey en la ocasión, como tampoco Castellví,43 pero lo cierto es que diez meses después regresó a Barcelona en la misma armada que trajo al monarca (21 de diciembre), desembarcando el mismo día que –según Feliú– lo hicieron los catalanes distinguidos en la batalla de Luzzara (15.VIII.1702).44 ¿No se contaría don Miguel entre ellos? Entonces, ¿por qué razón Felipe V, hallándose en el Monasterio de Montserrat, el día de Na-vidad de 1702, le concedió la merced de levantar en Cataluña un regimiento Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 87-148. ISSN: 0482-5748 de dragones?45 El conde de Robres nos revela que su hermano «acompañó a Felipe en su campaña de Italia y mereció de su piedad este favor» (la leva del 42  BALAGUER, Víctor: Don Juan de Serrallonga. Barcelona, 1858, págs. 73-75. Cfr. PÉREZ SAMPER, María de los Ángeles: «Felipe V en Barcelona: un futuro sin futuro», en Cuader-nos dieciochistas, núm. 1 (Salamanca, 2000), págs. 99 y ss.; VV.AA., La vuelta por España: Viaje histórico, geográfico, científico, recreativo y pintoresco. Historia popular de España en su parte geográfica y política civil puesta al alcance de todas las inteligencias. Barcelo-na, 3 vols. 1872-74. Vol. 3, págs. 203-209; REVILLA, Federico: «Las advertencias políticas de Barcelona a Felipe V en las decoraciones efímeras de su entrada triunfal», en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, núm. 49 (Valladolid, 1983), págs. 399-400. 43  CASTELLVÍ, op. cit., Madrid, 1997, I, 352, donde afirma: «De los caballeros catalanes, solo siguió al rey D. Agustín de Copons, a quien había hecho la gracia del título de marqués». Como veremos, yerra el cronista, salvo que no contara entre los caballeros de Cataluña a don Miguel. 44  FELIÚ DE LA PEÑA, Narciso: Anales de Cataluña... divididos en tres tomos. Tomo III, Barcelona, 1709, pág. 509. «Confirmáronse en este tiempo, siendo testigos todos los que llegaron de Italia, de los sucessos del Campo de Luzara en crédito los Españoles, particular-mente catalanes». 45  Ibídem, pág. 509. No dudo de que la merced real para la leva del regimiento se produjera en la fecha y lugar que el historiador catalán refiere, pero tampoco es cuestionable que la pa-tente real para poderlo llevar a cabo se retrasó hasta el 6 de marzo del año siguiente (AHPZ, Hijar, I/24, 54). ¿Cuál pudo ser la causa? Quizá la misma que apunta Feliú en la misma pági-na, algo más abajo: «...deviendole cada uno Pons y Campredon formar con ciertos pactos». Evidentemente, no se expediría la patente hasta que estuvieran acordadas las condiciones de la leva, en particular, por cuenta de quien corría la prima de enganche, el vestuario de los reclutas, su manutención hasta recibirse al sueldo, el armamento blanco, el de fuego, los caballos, sus arreos y aparejos (sillas, mantillas, tapafundas, etc.). Aún en los regimientos levantados a costa de particulares, el rey solía costear, como mínimo, las armas de fuego y los caballos, pero la prima de enganche y el equipamiento de hombres (cinturones, correaje, bredicúes, bandoleras, etc.) y caballos, solían acordarse tras arduas negociaciones. Así, en la Representacion que haze don Christoval de Moscoso y Montemayor, conde de las Torres ..., al Rey N.S., Madrid, 1722, pág. 146, leemos: «Acabada quasi la campaña, fue su Mag.d servida de nombrarle Coronel de uno de los Regimientos de Cavallería que se avian de for-mar en España. Роr fin del año de 1702 volvió à la Corte, donde se mantuvo más de quatro meses para la práctica & execución de lo que avia mandado su Mag.d, lo que después de varios debates, y alteraciones tuvo efecto».


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