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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

MIGUEL PONS DE MENDOZA «EL RESUCITADO». UN JOVEN... 119 La reacción archiducal no se hizo esperar. El 21 se pusieron en marcha, desde el Reino de Valencia, tres regimientos de infantería holandesa (Palm, Winterfelt y Friesheim), uno de caballería (Subies) y otro de dragones (José Nebot), con artillería y morteros, bajo el mando de D. Antonio de Portugal, conde de la Puebla, llamado a relevar en el mando al conde de Sástago, que hubo de abandonar el proyectado ataque sobre Tarazona para reunirse con el de la Puebla en Calatayud. La reunión de estos dos cuerpos tuvo lugar el 24 de octubre, saliendo ambos el día siguiente en busca de Pons, que se había replegado ya sobre Munébrega y que, por Ibdes y el valle del Mesa, regresó a Molina antes de que finalizara el mes. A la fuerza que le perseguía solo le cupo cobrar venganza sobre quienes le habían apoyado, saqueando entre otros lugares Villarroya (26.X) y Carenas.76 Pons había conseguido un éxito indudable, muy celebrado en las cróni-cas de Tarazona, pero más que su amenaza directa despertó temor una po-sible insurrección interior. Así lo refería el mismo archiduque, en la patente por la que nombraba al conde de Sástago capitán general de las milicias del reino de Aragón, revocando la licencia que anteriormente le concediera para retirarse a su casa: «… pues, sin descansar de la conquista de Tauste y Borja, mudó el Campo a Calatayud, cuya Comunidad, y la ciudad misma se huviera perdido sin remedio, no por la fuerça del Enemigo, sino por algunos desleales que tenían urdida su entrega».77 Según Belando, la segunda entrada de Pons en Aragón se debió a la «desentonada» respuesta del justicia Manuel de Orera, que respondió a un ofrecimiento del brigadier diciendo que «le esperaba con pólvora y balas».78 La historia es creíble no solamente porque se mencionan unas cartas, sino también por lo puntilloso que ya hemos dicho era don Miguel en cuestiones de honor. Dice el mismo autor que en 24 horas se plantó desde Molina ante Daroca, lo que ya despierta mayor incredulidad. Cierto que, a legua y media de la ciudad se alcanzaba, por Rueda de la Sierra, el camino real de Aragón, que conducía en derechura al objetivo, 8 leguas adelante. Ya el cubrir 62 km de marcha, teniendo en cuenta que toda la infantería era miliciana, aparenta un imposible, sin contar con el tiempo necesario para los preparativos de la expedición. sommer les habitans de Calatayud, mais on n’en fait pas encore la réponse» (Noticia fechada en Madrid, el 9.XI.1706). 76  Ibídem, pág. 670. «Madrid, le 9. Novembre 1706. Les Partisans du Roi Charles en Arragon se soutiennent toujours; ils se sont revanchés, depuis peu de la perte qu’ils ont faite à Nue-valos, ayant pillé Carenas». 77  BENEDICTO GIMENO, Emilio y SOLÍS, José (eds.): op. cit., págs. 107-108. 78  BELANDO, Nicolás Jesús de: Historia civil de España: sucessos de la guerra y tratados de paz desde el año de 1700 hasta el de 1733. Parte primera. Madrid, 1740, págs. 298-300. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 87-148. ISSN: 0482-5748


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