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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

MIGUEL PONS DE MENDOZA «EL RESUCITADO». UN JOVEN... 129 El Duque salió de Madrid para incorporarse al ejército el 15 de febrero, seguido de una fuerte escolta de caballería y de un elenco de oficiales ge-nerales entre los que, en su día, identifiqué a los tenientes generales duque de Popoli, marqués de Aitona, conde de Aguilar y Carlos San Gil, así como al mariscal de campo Antonio del Valle;110 pero no me cabe duda de que el también mariscal del campo Pons de Mendoza formaba parte de la comiti-va. El 25 de abril, día en que los confederados fueron a buscar al ejército de Berwick en los campos de Almansa, le cupo auxiliar al teniente general Gabriel Hesy, que mandaba el centro de la segunda línea, haciéndolo él directamente sobre las brigadas de José de Chaves y del conde d’ Épinay. Cuando, al principio de la batalla, fue rota la primera línea del centro borbó-nico y descompuesta la suya, tuvo que emplearse a fondo para restablecer la peligrosa y alarmante situación, que hubiera podido dar la victoria al enemi-go. Siguiendo a Belando, «después de haver reordenado con bastante fatiga la mayor porción de infantería de la segunda línea, ayudó a la primera, y dio orden de seguir por batallón hacia las colinas. Y en este ínterin el mismo Pons, con dos pelotones de Cavallería del Regimiento de Ordenes Viejo, mandados por los Capitanes Don Joseph de Vila y Don Francisco Tayo, à quienes se juntaron 25 Guardias de Corps mandadas por el Coronel Don Francisco la Rochela, cargó sobre dichos Batallones hasta obligarles à tomar el monte. Después de esto, haviendo añadido el Marqués de Crevequeur Crèvecoeur al dicho Mariscal dos esquadrones, cortó à los enemigos el ca-mino de Caudete y se mantuvo hasta las diez horas de la noche teniéndolos Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 87-148. ISSN: 0482-5748 sitiados».111 Es decir, fue él quien tomó la iniciativa de perseguir a los 13 batallones del enemigo que, al mando del conde de Dohna, comenzaron a retirarse en dirección a la sierra de la Silla y el paso de la Torre de Burjaharón (hoy Torre Grande), a casi dos leguas del campo de batalla, bien para huir a Valencia por el puerto de la Fuente Figuera (hoy de Almansa) o bien a Alicante por el de la Encina. Cerca ya del paso y para cerrarles la vía de escape, se vio forzado a atacar aquella fuerza superior, aunque desalentada, obligándola a internarse en el Cerro de la Cueva (hoy de los Prisioneros) donde finalmente todos aquellos batallones ingleses, holandeses y portugueses optaron por rendirse. Pero no lo hicieron ante Pons, artífice de su captura, sino ante el teniente general D’Asfeld, al cual Berwick ordenó pasar allí cuando fue informado de la situación, ordenando a Pons que se retirase a descansar. El Medina Celi, étant accompagné de Don Miguel Pons». 110  SÁNCHEZ MARTÍN, Juan Luis: «Almansa, 1707: las lises de la Corona (II parte)», en Researching & Dragona, vol. 4, núm. 7, 1999, pág. 84. 111  BELANDO, Nicolás Jesús de: Op. cit., pág. 310.


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