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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

134 JUAN LUIS SÁNCHEZ MARTÍN titución del duque de Orleans por el mariscal Besons en el mando supremo del ejército borbónico. La repatriación de un crecido número de experimentados militares fran-ceses de alta graduación, así como los importantes refuerzos que llegaban por entonces el campo archiducal con tropas levantadas en los nuevos domi-nios imperiales de Lombardía y Nápoles, y otras alemanas y grisonas, alteró profundamente la correlación de fuerzas en el frente aragonés. Don Miguel fue designado gobernador militar de la Ribagorza, adonde fue llamado con urgencia a primeros de julio debido al progresivo deterioro de la situación militar. De hecho, la partida de las tropas francesas debió de ser «suspendu un moment sur la demande de Philippe V en raison de la marche menaçante des ennemis» hasta después «du combat heureux livré sur les bords de la haute Noguera par le chevalier de Pons».121 El combate de Montañana Aquel feliz combate se dio al amanecer del 1 de agosto cerca de Puente de Montañana, aunque Feliú, al que siguió Castellví, lo dataron el día 10 del mismo mes. Pons se hallaba acampado cerca de Tolba con los regimientos de caballería de Milán y San Severino y los dragones de Marimon. Una de sus partidas le reportó el 31 de julio que había descubierto un campo volante enemigo en la ribera izquierda de la Noguera-Riobagorzana, entre Puente de Montañana y Mont-Rebei, donde habían contado dos regimientos de caba-llería portuguesa (de Paulo Caetano de Alburquerque y de João Soares de Bulhão) y otros dos de infantería (de Friedrich Schober y de Diego Rejón y Silva, marqués de Alcantarilla). Pidió dos batallones de infantería al conde de Aguilar, que le envió los de Clairefontaine y Dillon. Con ellos se puso en marcha aquella misma noche, cruzó el río y, tras reconocer el campo, les atacó y dispersó, retirándose la caballería y muy poca infantería enemiga hacia unas montañas que había hacia el NE. La persecución duró dos horas, protegiendo la retirada archiducal los escuadrones portugueses de Caeta-no de Alburquerque. Pons no se empeñó mucho en ella y, recogiendo los prisioneros, que habían quedado en el lugar del combate, guardados por la infantería, regresó victorioso a Tolba con ellos, todo el bagaje, las tiendas del campo enemigo y 6 banderas, que envió a Madrid con el coronel San Se-verino. La Gazette de Lyon, formaba el siguiente resumen: «Pons les atacó y puso en fuga, matándoles cerca de 400 hombres y haciendo 300 prisioneros, 121  Vincennes, Archives de la Guerre, série A1, 2178. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 87-148. ISSN: 0482-5748


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