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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

MIGUEL PONS DE MENDOZA «EL RESUCITADO». UN JOVEN... 141 legua más al sur. El 17 de abril, el coronel Iñíguez de Abarca, marqués de las Navas, atacó el cuartel de Adons, guardado por un centenar de hombres del regimiento de Crofton. Del cuartel de Abella acudieron a socorrerles, pero fueron emboscados y presos 64 hombres, ocasionando que se rindieran los de Adons. También acudió Pons en su auxilio desde Viu, con 200 hombres, la mitad montados, pero fue emboscado poco después y tuvo que regresar al punto de partida tras perder 30 hombres. El mismo día se rindieron los 122 que habían quedado en el cuartel de Abella d’Adons, con 44 caballos. Pons quedó aislado y cercado en Viu. Intentó sin éxito una salida, donde quizá fue herido, pero finalmente se vio obligado a rendirse el día 7 de mayo. Según Castellví, a quien hemos seguido en el precedente resumen, fueron apresa-dos con él 2 coroneles, 8 capitanes, 80 oficiales y 322 soldados, que fueron enviados a Barcelona.139 La Gazette de France, más lacónica e imprecisa, publicó que «Don Mi-guel Pons, queriendo tomar un cuartel enemigo en la Conca de Tremp, había pasado la Noguera Ribagorzana en Puente de Suert, con 200 hombres sola-mente; pero había sido rodeado por mil de tropas regulares y 2.000 miguele-tes, que le habían herido y apresado después de una vigorosa resistencia».140 De esta segunda prisión de Pons en Barcelona, no tenemos ninguna noticia particular. El archiduque, ya coronado sacro-romano emperador Carlos VI, se hallaba en Viena desde hacía 5 meses. Había quedado en la Ciudad Condal como regente su esposa, Isabel Cristina de Braunschweig- Wolfenbüttel, que también se marcharía el 19 de marzo de 1713, medio año después de haberse embarcado las últimas tropas inglesas. Su partida tenía por causa el «Tratado para la neutralidad de Italia y evacuación de Cataluña, Mallorca e Ibiza» firmado en el Ayuntamiento de Utrecht el 14 de marzo anterior, que fue el único aceptado por todos los beligerantes, ya que Carlos VI se negaría a firmar el de la paz general, concluido el 11 de abril siguiente. Por el primero se había estipulado «que se diese libertad a los prisioneros de una y otra parte», y puede y debe colegirse que fue entonces cuando Pons recobró la suya. Es posible que primero visitara a su hermano en Huesca, o en Sangarrén, y que después se pusiera en marcha hacia la Corte para besar la mano de S.M. y reintegrarse al servicio, tras un año de interrupción forzosa. 139  CASTELLVÍ, Francisco: Op. cit., vol. III, págs. 434-435. 140  Gazette de France, núm. 24/1712, du 4 Juin, pág. 280. «Don Miguel Pons, ayant dessein d’enlever un quartier des ennemis dans la Conca de Tremp, avoit passé la Noguera Riba-gorçana sur le pont de Suert, avec 200 hommes seulement: mais qu’il avoir été enveloppé par mille hommes de troupes reglées & deux mille miquelets, qui l’avoient blessé & pris, après une vigoureuse resistance». Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 87-148. ISSN: 0482-5748


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