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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA: CAMPAÑAS MILITARES EN LA... 159 donde la caballería española al mando del general Félix Ballaró intentó opo-nerse, aunque pronto se vio superada por las fuerzas enemigas. Después de ocupar sin resistencia el Puerto de Santa María, las tropas aliadas conti-nuaron su avance hacia Puerto Real. Sin embargo, la bahía de Cádiz estaba dotada de un sistema de fortificaciones que demostró su eficacia durante el ataque. Además, la escuadra de galeras del conde Fernán Núñez18 se encontraba fondeada en el puerto y dificultaba también las operaciones te-rrestres. Varios intentos de forzar la entrada de la bahía –barrada con una cadena– acabó por frustrar el ataque aliado, cuyas fuerzas expedicionarias se dedicaron antes de reembarcar a saquear despiadadamente las poblacio-nes ocupadas. Esta torpe política pasó factura a la causa austracista ya que, como señala Castellví, «quedó radicada en las Castillas la aprehensión que era premeditado y positivo orden de los aliados los saqueos y sacrilegios, como preliminares de pervertir la religión»19. Tras levantar anclas, la escuadra aliada puso rumbo a Portugal, donde Rooke recibió noticias de que la flota de Indias había sido avistada y se dirigía hacia Galicia. El almirante inglés la encontró a finales de octubre refugiada en el fondo de la ría de Vigo. Consistía en una veintena de galeo-nes mercantes protegidos por una escuadra de tres galeones españoles y 15 navíos franceses al mando conjunto de Manuel de Velasco y del marqués de Châteaurenau20. Los borbónicos estaban desembarcando las mercancías cuando se divisó la escuadra anglo-holandesa, la cual empezó por ocupar los fuertes españoles del estrecho de Rande antes de proceder a romper las cadenas que cerraban el acceso a la ensenada. Superadas las defensas, las naves aliadas, superiores en número, embistieron a la flota de Indias y se apoderaron de algunos mercantes, si bien los borbónicos optaron por hundir los galeones con sus mercancías para evitar que el enemigo se apoderara del precioso botín. Afortunadamente para estos, gran parte de la plata ya había sido desembarcada y acabó depositada en el Alcázar de Segovia antes de ser remitida a sus propietarios21. A finales de 1702 la corte de Madrid solicitó a Luis XIV el envío de tro-pas a España en previsión de que Pedro II de Portugal se decidiera a entrar en guerra. En efecto, los aliados habían presionado al monarca portugués para que se apartara del tratado firmado con las Dos Coronas en 1701. El 18  Francisco Gutiérrez de los Ríos, III conde de Fernán Núñez (1644-1721). 19  CASTELLVI, Francisco: Narraciones Históricas. Fundación Elías de Tejada y Pèrcopo, Madrid, 1997, vol. I, pág. 368. 20  François Louis de Rousselet, marqués de Châteaurenault (1637-1716). 21  Vid. MOLINERO, José Luis: «La flota de Vigo y posteriores sucesos en el Archivo General de Indias», en La Guerra de Sucesión en España y América, Actas X Jornadas Nacionales de Historia Militar, Sevilla, 2000, págs. 637-650. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 149-182. ISSN: 0482-5748


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