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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

162 GERMÁN SEGURA GARCÍA medio centenar de navíos de línea y se avistaron el 24 de agosto frente a las costas de Málaga. El combate consistió en un intenso cañoneo que duró más de siete horas y, aunque ningún barco fue hundido, la escuadra aliada salió peor parada, si bien consiguió el objetivo estratégico de retener Gibraltar. A finales de octubre de 1704, siguiendo órdenes de Felipe V, el marqués de Villadarias se presentó ante Gibraltar para recuperarla, a pesar de lo ade-lantado de la estación y de que los aliados eran los dueños del mar. Más tar-de, el mariscal de Tessé28 se incorporó con refuerzos y las tropas borbónicas hicieron grandes progresos. Sin embargo, los aliados contaban con el apoyo de Muley Ismael, sultán de Marruecos, quien bloqueaba Ceuta desde 1694 y proporcionó socorros a la guarnición gibraltareña. También el gobernador otomano de Argel presionó sobre Orán –que cayó en 1708– distrayendo recursos borbónicos. Pero el sitio continuó hasta la primavera de 1705, mo-mento en que la escuadra que apoyaba a los sitiadores fue destruida por una flota aliada que introdujo un potente socorro en Gibraltar, suspendiéndose indefinidamente las operaciones contra la plaza. Desguarnecida la frontera de Portugal durante el sitio de Gibraltar, los aliados pasaron a la ofensiva e invadieron Castilla con 30.000 hombres, si bien Berwick pudo contenerlos en Ciudad Rodrigo. Remplazado Berwick por Tessé, el ejército aliado retomó la ofensiva a primeros de 1705 conquis-tando las plazas de Salvatierra, Marvao, Valencia de Alcántara y Alburquer-que. Los esfuerzos se concentraron posteriormente en la plaza de Badajoz –defendida por 5.000 hombres entre soldados y milicias– atacada en fuerza durante el mes de octubre. El mariscal de Tessé contó con un ejército de so-corro de 20.000 hombres, mientras que Galway, Fagel y Las Minas tenían en su campo 30.000 hombres. Al final, tras 16 días de sitio, los aliados se reti-raron hacia Portugal sin ser perseguidos por las fuerzas franco-españolas29. Para la campaña de 1705 los aliados decidieron también organizar una nueva operación de desembarco en Barcelona. El príncipe de Darmstadt defendió tenazmente esta opinión y recibió el valioso apoyo de los ingle-ses que, por otro lado, tenían órdenes precisas de emprender el ataque de Barcelona. Los agentes ingleses estaban en contacto con varios disidentes catalanes y habían suscrito en Génova un tratado por el que estos se compro-metían a prestar su apoyo a la causa del archiduque Carlos y a levantar 6.000 hombres a la llegada de la flota aliada. Los consejos del almirante de Casti-lla, contrario a esta expedición, no fueron atendidos ya que consideraba que «dirigiéndose las armas a Cataluña, esto haría más pertinaces las Castillas, 28  René III de Froulay, conde de Tessé (1648-1725). 29  SÁNCHEZ RUBIO, Antonio (coord.): Historia e Imagen de un asedio. Badajoz 1705. Edi-torial 4 Gatos, Badajoz, 2010. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 149-182. ISSN: 0482-5748


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