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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA: CAMPAÑAS MILITARES EN LA... 163 que juzgarían presumía la Corona de Aragón darles rey; que empezar por Cataluña la guerra era animar una guerra civil que arruinaría la España e imposibilitaría ocupar el rey Carlos el cetro…»30. La flota aliada en la que viajaba el mismo archiduque Carlos salió de Lisboa en julio de 1705 y se componía de unas 60 naves y más de 20.000 hombres. Apareció frente a Cádiz a mediados de julio pero, después de re-cibir algunos cañonazos, continuó su ruta hacia Gibraltar donde embarcó Darmstadt. A primeros de agosto los aliados intentaron reducir Alicante pero solo pudieron ocupar Altea y Denia, donde se desembarcaron algunas tropas al mando del general Basset31 con la misión de provocar el levantamiento de los pueblos valencianos contra Felipe V. Finalmente, la flota aliada se pre-sentó frente a Barcelona el 22 de agosto. Inmediatamente, las instituciones catalanas se ofrecieron al virrey para defender la plaza. Había por entonces en la ciudad 6.000 infantes y casi 800 caballos, pero la desconfianza de Ve-lasco hacia los catalanes le indujo a no movilizar la milicia urbana que le hubiera garantizado una defensa más eficaz y la participación activa de las corporaciones locales en la lucha contra los aliados. El desembarco del archi-duque con casi 14.000 hombres no causó inicialmente los efectos esperados en la población catalana. Pese a los esfuerzos del príncipe de Darmstadt, el levantamiento austracista no acababa de fraguarse. Esta circunstancia hacía que los aliados no se resolvieran a atacar la ciudad de Barcelona e incluso barajaran la posibilidad de llevar la flota a Niza. Pero la obstinación de Darm-stadt inclinó al jefe inglés, el duque de Peterborough32, a intentar un ataque al castillo de Montjuich que daría un vuelco a las expectativas de triunfo de los aliados. La muerte del príncipe de Darmstadt, herido mortalmente ante los muros de la fortaleza, no hizo más que ensalzar su figura y despertar el espíritu de lucha de muchos catalanes. El archiduque lanzó un ultimátum a los españoles y las adhesiones empezaron a hacerse desde entonces más fre-cuentes, recibiéndose la sumisión de buena parte de la nobleza que hasta el momento había permanecido a la expectativa. Las operaciones se aceleraron con el bombardeo de la ciudad desde tierra y desde mar, de forma que a pri-meros de octubre ya había brecha practicable para el asalto aliado. El virrey Velasco aceptó la oferta de capitulación y las tropas borbónicas evacuaron la plaza dejándola en manos del archiduque Carlos, que fue proclamado rey de la Monarquía española por las instituciones de Cataluña33. 30  CASTELLVÍ, op. cit. vol. 1, pág. 510. 31  Juan Bautista Basset Ramos (1654-1728). 32  Charles Mordaunt, III duque de Peterborough (1658-1735). 33  Vid. SEGURA, Germán: «La toma de Barcelona por el archiduque Carlos (1705): Un episo-dio relevante en la Guerra de Sucesión», en Revista Ejército, núm. 782, 2006, págs. 89-96. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 149-182. ISSN: 0482-5748


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