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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

EL SITIO DE BARCELONA: SEPTIEMBRE 1714 17 de Pópoli, general de origen italiano al servicio de la Monarquía borbóni-ca, que antes había tomada parte en la fallida defensa de Barcelona como capitán de la guardia italiana. Precisamente, para tratar de la marcha de los austriacos, se reunieron en Hospitalet el general español borbónico marqués de Cavagrimaldi, el conde de Keningseng por parte austriaca y los ingleses Huwanton y Wiscombe, firmando el 22 de Junio la evacuación de sus tropas y navíos del principado. Stharemberg entregó Tarragona a los borbónicos, pero no pudo hacer lo propio con Barcelona, porque sus tropas ya no ocupaban la ciudad. Embar-có en navíos ingleses con la mayor parte de su ejército, abandonando a los catalanes a su suerte, aunque tuvo numerosos desertores que se unieron a los que optaron por continuar su resistencia. LA DECISIÓN DE LOS BARCELONESES DE CONTINUAR LA GUERRA El 30 de junio de 1713, tras conocerse la noticia del abandono de los ingleses, se reunieron en Barcelona los Tres Comunes, formados por la Ge-neralidad, el Consejo del Ciento, que tenía encomendado el gobierno de la municipalidad y el Brazo Militar, formado por aristócratas fueran o no mili-tares. Los reunidos convocaron la Junta General de Brazos, que el 5 de julio de 1713 decidió continuar la guerra «ya que Felipe V no había concedido la amnistía ni se había comprometido a mantener las Leyes propias del Princi-pado ». El Brazo Eclesiástico se abstuvo en la votación y fue una fracción del Brazo Militar, dirigida por Manuel de Ferrer i Sitges, autor de un encendido discurso, el que se decantó por la guerra. El 9 de julio se declaró la guerra en Barcelona. Para gobernar la Cata-luña austracista, las autoridades locales de Barcelona designaron virrey al marqués de Torrella, asistido por una «Junta de los 36», formada por 12 representantes de la nobleza, 12 eclesiásticos y 12 ciudadanos del común, a la vez que se nombraba al teniente general Villarroel para defender Barce-lona, pese a que antes había militado en el bando borbónico. Por último, se logró formar un ejército integrado por 4.000 hombres. Unos días más tarde de la decisión de continuar la guerra, los aragoneses austracistas formaron un regimiento de Caballería, otro de Infantería y un tercero de Voluntarios a pié, que se unieron a las anteriormente señalados. En diciembre de ese mismo año expiraba el mandato de la Junta de los 36, designándose entonces a Rafael Casanova como «conseller en cap», cuyo cargo llevaba consigo el mando de la milicia ciudadana, cesando en ese mismo cargo Manuel Flix y Ferrero que lo había ejercido hasta entonces. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 13-38. ISSN: 0482-5748


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