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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

EL SITIO DE BARCELONA: SEPTIEMBRE 1714 21 LA REBELIÓN EN EL INTERIOR DE CATALUÑA En agosto de 1713 se produjo el último intento de los barceloneses por romper el cerco al que estaban sometidos. El diputado militar Antoni Fran-cesc de Berargues y el general Nebot, al frente de 1.000 soldados de caba-llería y 500 de infantería, se embarcaron en dirección a Arenys de Mar y desde allí recorrieron las comarcas catalanas, siempre perseguidos por las tropas borbónicas. Fue una campaña cruel, que acabó el 5 de octubre con el ingreso en una prisión de Barcelona del mismo Nebot. La incursión no logró el apoyo de la población, pues además de hostigar a las tropas borbónicas, tenía la misión de recaudar las contribuciones atrasadas. Pero lo que no logró Nebot lo consiguió el ministro de hacienda de Fe-lipe V, M. Orry, que impuso fuertes contribuciones a las ciudades y villas catalanas, como si los Decretos de Nueva Planta, que abolieron los fueros y privilegios catalanes, estuvieran ya establecidos. Los sublevados fueron organizados en el interior de Cataluña por el marqués de Poal, que había sido abandonado por Nebot y se encontraba refugiado en la alta montaña. Poal supo sintonizar con los sentimientos de la población, movilizando a somatenes y miqueletes, originándose un tipo de guerra semejante al que luego se produciría durante la guerra de la Inde-pendencia. En enero de 1714 la sublevación parecía imparable. En el Penedés fue destruida una compañía de granaderos de la guarnición de Villafranca; en Moyá fueron sorprendidos 130 jinetes borbónicos que quedaron prisioneros; los generales borbónicos Bracamonte y Vallejo tuvieron que encerrarse en Vich y Manresa. Pópoli encomendó a sus generales Bracamonte, conde de Montenar y Vallejo, al frente de columnas de 1.500 a 2.000 hombres la lucha contra los sublevados. Ambos bandos lucharon con extrema crueldad. Los borbónicos incen-diaron Balsaremy, Torelló, Prats de Lluganes, Oristá, Sallent… entre otros. Pero los somatenes no le fueron a la zaga: en Oristá y Balsareny fueron degollados 700 y 500 soldados borbónicos. Otros 600 soldados de los re-gimientos de León, Niewport, Ostende también fueron degollados por los somatenes después de rendir sus armas. A su vez, 100 de esos somatenes fueron ahorcados o enviados a galeras17. El párroco de Arbucias también fue señalado como jefe de estos somatenes18. 17  AHN. Estado. L. 443. 18  AHN. Estado. L. 450-1. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 13-38. ISSN: 0482-5748


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