Page 49

REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

EL EJÉRCITO DE LOS AUSTRIAS Y LA CRISIS SUCESORIA DE LA... 49 Churchill y era hermano de Arabella Churchill, amante del rey Jacobo II Estuardo. Fruto de esta relación, nació un hijo que, por ser reconocido por el monarca, se llamó Jacobo Fitz-James Stuart. Es mucho más conocido como duque de Berwick. Así pues, el comandante supremo de las fuerzas aliadas antiborbónicas en los campos de batalla europeos era el tío de uno de los grandes generales borbónicos. Otra curiosidad, Berwick era un inglés católico que servía al rey de Francia, mientras que su principal antagonista en la batalla de Almansa fue el general Lord Galway, que se llamaba Henry de Massue, era marqués de Rovigny, noble francés de nacimiento y de familia hugonote, pasado al servicio de Inglaterra. Es decir, en aquel abril de 1707, un inglés católico al servicio de los Borbones luchó contra un francés protestante que servía a los aliados antiborbónicos. No eran excepciones: el otro gran coman-dante de las fuerzas enfrentadas a Luis XIV era, también, francés de naci-miento: el príncipe Eugenio de Saboya se puso al servicio del emperador Leopoldo, con lo que contribuyó, y de manera decisiva, a la erosión de la brillante máquina militar francesa: en Blenheim compartía el mando alia-do con Marlborough. Esos generales luchaban, en fin, por el rey Guillermo, por la reina Ana, por el rey Luis, por el rey Felipe o por el emperador. Y sus soldados seguían combatiendo por quien les pagaba. En este punto no ha cambiado nada. Algunos autores han querido ver en la Francia de Luis XIV el inicio de un proceso por el que muchos franceses, llevados a filas y organizados eficaz-mente, empezaron a ser adoctrinados en una vaga idea de patriotismo. La es-pectacular reacción de los hombres y mujeres de Francia en 1709, cuando el reino parecía al borde del colapso total, evitó la derrota. Pero, ¿respondían a la llamada de la patria o a la de su rey, que apeló a su pueblo desde tribunas, balcones o púlpitos? Cuando el gobierno de Londres decidió, en 1711, des-engancharse de la guerra, retiró del continente a Marlborough y ordenó a sus sucesores en el mando que se abstuvieran de iniciar acción alguna, salvo or-den directa de la Corte, muchos de los soldados que venían sirviendo en las filas del gran general inglés desde 1703, se pasaron a los ejércitos austriacos. Les pagaban lo mismo que antes hacían lo eficaces agentes enviados por el gobierno y el Parlamento. Los soldados combatían por dinero, por interés. Pero es que también lucharon por interés, por «razón de Estado», los paí-ses implicados en el conflicto desde la firma de la Gran Alianza de La Haya. Los «aliados» decían que apoyaban los deseos del Emperador Leopoldo de Habsburgo de colocar en el trono de Madrid al legítimo heredero de Carlos II contra las pretensiones de Luis XIV de Borbón de situar a su nieto Felipe Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 39-54. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014
To see the actual publication please follow the link above