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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

EL EJÉRCITO EN EL MARCO INSTITUCIONAL DE LA NUEVA... 57 fueron más reducidos en efectivos que en tiempos anteriores y cada vez que se firmaba una paz, experimentaban otra reducción, de la que se recuperaban cuando se iniciaba un nuevo conflicto. Con todo, el esfuerzo militar español fue sorprendente.3 La verdad es que una de las primeras atenciones de Carlos II será la re-forma del Ejército, de manera que concluida la paz con Portugal en 1668, un decreto de 1 de agosto de 1669 se ocupaba del servicio de milicias y tercios provinciales para conseguir 8.000 soldados que se organizarían en 5 tercios; al frente del proyecto estarían el superintendente general de Milicias y una Junta de Milicias, que con alguna variante se mantiene hasta después de 1702. También encontramos Juntas que venían del reinado anterior y que seguían funcionando, como la de Presidios o la de Armadas. Pero desgra-ciadamente, los resultados obtenidos con este rebrote institucional de las Juntas –de las que solo hemos citado aquí las más significativas– no difieren gran cosa de los anteriores. Los males seculares, en definitiva, persistirían sin que pudieran corregir-se, pese al interés en erradicarlos. Las soluciones que van a arbitrarse en las décadas finales del siglo XVII no pasan de ser medidas parciales o intentos desesperados para poner algo de orden y economizar medios, ya que la falta de dinero seguía siendo determinante en muchos casos, por eso se quiere controlar mejor el gasto y por eso se frustran muchas oportunidades4. Y además, aumento de las deserciones, deterioro de la calidad de la caballería, mala preparación de los oficiales, incluidos muchos capitanes… Tampoco estaban bien los servicios de suministros de armas y material, a pesar de que las fábricas de pertrechos y armas seguían en producción; muchos sol-dados llegaban a Flandes desde España carentes del armamento y equipo previsto sin que pudieran ser completados en el punto de destino. Con este panorama de los ejércitos de la Monarquía, la conclusión tendría que ser 3  «No siempre es fácil entender el grado del esfuerzo español en conjunto porque la cantidad de tropas en cada sitio variaba muchísimo. Se trasladaban tropas por todo el imperio español según las circunstancias y las posibilidades. Por ejemplo, en cuanto la rebelión en Mesina quedó reprimida, la concentración de tropas en Sicilia que se había mantenido durante algu-nos años se redujo por el envío de soldados a Cataluña»; pág. 44 del artículo citado en la nota anterior. La circunstancia que señala sobre Mesina y Cataluña, en ESPINO, Antonio: «Las tropas italianas en la defensa de Cataluña 1665-1698», en Investigaciones Históricas, núm. 18, 1998, págs. 51-74 y para la guerra de Mesina, RIBOT, Luis Antonio: La Monarquía de España y la guerra de Mesina. Actas, Madrid, 2002. 4  GIMÉNEZ FERRER, Juan J.: «El ejército de Carlos II», en BALAGUER, Emilio y GIMÉ- NEZ, Enrique (eds.): Ejército, ciencia y sociedad en la España del Antiguo Régimen. Alican-te, 1995, págs. 81 y ss. y ESPINO LÓPEZ, Antonio: «El declinar militar hispánico durante el reinado de Carlos II», en Studia Histórica. Edad Moderna, núm. 20, 1999; págs. 186-198 y Cataluña durante el reinado de Carlos II. Política y guerra en la frontera catalana, 1679- 1697, Barcelona, 1999. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 55-86. ISSN: 0482-5748


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