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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

EL EJÉRCITO EN EL MARCO INSTITUCIONAL DE LA NUEVA... 61 percibir sin estorbos la incidencia de su desarrollo en las estructuras milita-res y no generalizar casos particulares; hemos de tener en cuenta que hasta la década de 1860 no desaparecen en nuestro Ejército los últimos vestigios del Ejército del siglo XVIII10. Pero volvamos con Felipe V. Decíamos que tenía que afrontar en los inicios de su reinado un triple problema: acabar la guerra, controlar los te-rritorios de sus dominios y acabar con las disidencias socio-políticas. Tres cuestiones diferentes que en algunos momentos estás planteadas simultá-neamente, aunque su desarrollo tiene ritmos distintos. Como sabemos, la primera cuestión que ha de afrontar es la guerra, iniciada en 1702 y con-cluida en 1713; luego será el control territorial con el que habrá de enfren-tarse, consecuencia de la guerra, estrechamente vinculado a ella y exigencia incuestionable al inclinarse la Corona de Aragón por su rival en la guerra, el archiduque Carlos, luego el emperador Carlos VI; dicho control puede darse por concluido al finalizar la guerra, aunque la normalidad en esos reinos tar-dará varios lustros en alcanzarse. Por último, el control social y la represión de los descontentos y vencidos; un objetivo que se persigue desde antes de que concluya la guerra con medidas diversas (confiscaciones, extrañamien-tos, creación de cuerpos de seguridad, medidas legislativas, etc.)11; hacia 1725 muchos de tales procedimientos pueden darse por concluidos; otros, en cambio, perdurarán y acabarán por perder ese carácter posbélico para entrar en la práctica cotidiana gubernamental, evolución lógica que se va haciendo más clara a medida que se aleja la amenaza de desestabilización para el trono y se difuminan los recuerdos de la guerra. Por otro lado, va a cambiar la estructura de la Monarquía, pues a medida que se produce la conquista militar de los reinos orientales peninsulares, Felipe V impone sus condiciones como vencedor a los súbditos rebeldes y suprime los derechos históricos aragoneses mediante los denominados De- 10  Ya nos hemos referido con antelación a estos extremos. Más detalles, en MARTÍNEZ RUIZ, Enrique. «El ejército de la Ilustración: precisiones y matices desde una nueva perspectiva», en PORRES, Rosario y REGUERA, Iñaki (eds.): La proyección de la Monarquía Hispánica en Europa. Política, Guerra y Diplomacia entre los siglos XVI y XVIII. Universidad del País Vasco, Álava, 2009, págs. 87-120 y «El largo ocaso del ejército español de la Ilustración: Reflexiones en torno a una secuencia temporal», en Revista de Historia Moderna, Anales de la Universidad de Alicante, núm. 22, 2004, págs. 431-452. 11  Vid., por ejemplo, GIMÉNEZ LÓPEZ, Enrique: «Contener con más autoridad y fuerza. La represión del austracismo en los territorios de la corona de Aragón (1707-1725)», Cuadernos Dieciochistas, vol. I, 2000, págs. 134 y ss. y LEÓN SANZ, Virginia y SÁNCHEZ BELÉN, Juan: «Confiscación de bienes y represión borbónica en la Corona de Castilla a comienzos del siglo XVIII», Cuadernos de Historia Moderna, núm. 21, 1998, págs. 127-175. Según sus datos el importe de las propiedades confiscadas fue en Castilla 2.931.359 reales, por los 415,687 de Aragón, los 207.690 de Valencia y 1.112.430 de Cataluña, pág.132. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 55-86. ISSN: 0482-5748


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