Page 65

REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

EL EJÉRCITO EN EL MARCO INSTITUCIONAL DE LA NUEVA... 65 El inicio del proceso reformista en el Ejército se debió a los franceses Orry, Amelot y al mariscal Puységur y, por parte española, a los marqueses de Bedmar y Canales. A Bedmar se deben las ya nombradas Ordenanzas de Flandes, publicadas el 18 de diciembre de 1701, que son, en definitiva, una serie de sanciones y prohibiciones; unos meses más tarde se publicaba la Or-denanza de 10 de abril de 1702 –a la que también se suele llamar Ordenanza de Flandes–, donde ya se apuntaban las directrices de la organización del fu-turo Ejército y que algunos consideran una mera traducción de las francesas. De acuerdo con su contenido, los tercios allí destinados se transformaban en regimientos, divididos en batallones y compañías, mientras que la caballería pasaba a organizarse también en regimientos divididos en escuadrones y compañías16. En esta misma fecha la pica, el mosquete y el arcabuz son sus-tituidos por el fusil de chispa, la carabina y la bayoneta. Pero estas reformas tardarán dos años en ser aplicadas en España, momento en que la guerra ya estaba más que generalizada. Felipe V percibió todas las dimensiones del problema y así lo declara en la introducción de la Cédula de 1704, a la que luego aludiremos y en donde leemos: «La seguridad de mis Reynos exige un ejército respetable a los ene-migos de mi Corona, que sostenga la dignidad y derechos de ella, donde la necesidad lo pida, abrigando a mis fieles vasallos en todas las partes del mundo de cualquier insulto exterior». Tal aplicación tiene lugar por medio de la Ordenanza de 28 de febrero de 1704, relativa a «la Fuerza de los Regimientos de Infantería, Caballería y Dra-gones », que insiste en el camino emprendido en 1702 y que ha sido conside-rada como la instauradora definitiva del afrancesamiento en nuestra orgánica militar17. Por ella, los regimientos reciben la planta que van a tener casi todo el siglo: los de Infantería, Caballería y Dragones tendrían 12 compañías, una de ellas de granaderos; cada compañía estaría integrada por 50 hombres, lo que significaba que la fuerza total del regimiento sería de 600 hombres más la plana mayor. El 30 de diciembre de 1706 una nueva disposición modificaba el número de efectivos de las compañías, que se reducían a 40, salvo las coro-nelas y las de granaderos, que se mantenían en 50. El número de compañías no variaba y los regimientos se dividían en dos batallones18. Desde 1707, los 16  El texto de esta ordenanza y de las demás anteriores a las de 1768 pueden consultarse en PORTUGUÉS, Joseph: Colección general de las ordenanzas militares, 11 vols., Madrid, 1764-65. 17  SOTTO Y MONTES, Joaquín: Síntesis histórica de la Caballería española. Imp. Escelicer, Madrid, 1968, pág. 323. 18  Para los aspectos orgánicos, uniformidad y demás, vid. GÓMEZ RUIZ, M. y ALONSO JUANOLA, V.: El ejército de los Borbones. Ministerio de Defensa, Madrid, 1989-1995. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 55-86. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014
To see the actual publication please follow the link above