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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

68 ENRIQUE MARTÍNEZ RUIZ Con tales directrices se aspiraba a conseguir una estructura permanente en tiempo de paz, con base en la propia España, que ayudara al mantenimiento del orden interno y fuera fácilmente dinamizada en caso de guerra. Otra cuestión, no menos importante, es la relativa a la dirección de la guerra y a la forma en que se organizaría la cima de la jerarquía militar. Ambas van a encomendarse al Consejo de Guerra22 y a la Secretaría de Despacho de Guerra, creada por real decreto de 30 de noviembre de 1714 y el 2 de abril de 1717 unida a la de Marina, en uno de esos reajustes de los departamentos ministeriales que se producen en el siglo XVIII. Por su parte, el Consejo recibe también su reforma el 23 de abril de 1714 y es remodelado un año después, reduciéndose su personal, pero no sus atribuciones, aunque la remodelación de las Secretarías en 1717, obligó a una reforma del Consejo, que ve su papel mermado por la importancia creciente de la Secretaría, quedando reducido a dimensiones consultivas y judiciales (todo lo relacionado con el fuero militar, sucesivamente amplia-do, será de su competencia). Por lo demás, desde mi punto de vista, el verdadero reformismo militar español del setecientos se debe a Felipe V, que es quien deja trazados los derroteros que se siguen en los años siguientes. A él se deben unos textos orgánicos de indiscutible trascendencia por ser referentes obligados y que afectan tanto al Ejército como a las Milicias. Se trata de la Real Ordenanza de 1704, la Real Ordenanza de 1728 y la Ordenanza de Milicias de 1734. La Cédula de 1704, antes aludida, es fundamental porque contiene las ideas básicas que se aplican en la organización del nuevo Ejército y que son una mezcla de tradición y modernidad, sobre todo en la concepción de la naturaleza de la oficialidad y en la naturaleza del servicio militar. En cuanto a la oficialidad, estaba claro que se deseaba que la nobleza fuera el nervio de la milicia y su clase rectora, por lo que se establecerá una barrera para separar a los oficiales de ascendencia aristocrática de los procedentes de la clase de tropa por su origen plebeyo. Por lo que respecta al servicio militar se implantará obligatoriamente para todos los súbditos del rey, algo que en reinados anteriores se había vislumbrado, pero ahora su implanta-ción se hace obligatoria por la falta de vocaciones militares y un rechazo a la vida militar que va en aumento. La quinta mediante sorteo fue impuesta por el Auto de 7 de marzo de 1705, pero su definición no se alcanza hasta la publicación de la Real Ordenanza de Reemplazos de 1770 y la Real 22  Vid. DOMÍNGUEZ NAFRÍA, Juan Carlos: El Real y Supremo Consejo de Guerra (siglos XVI-XVIII). Madrid, 2001 y ANDÚJAR CASTILLO, Francisco: Consejo y Consejeros de Guerra en el siglo XVIII. Universidad de Granada, 1996. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 55-86. ISSN: 0482-5748


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