Page 81

REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

EL EJÉRCITO EN EL MARCO INSTITUCIONAL DE LA NUEVA... 81 En los primeros años de la década de los treinta existía la idea de que era necesario reforzar la reforma militar contenida en la Ordenanza General para la Infantería, Caballería y Dragones de 1728, por lo que la firma del Primer Pacto de Familia (7-XI-1733) precipita la reconsideración de los planes de crear una milicia general, de manera que Felipe V, con la anuencia de Patiño, consiente en que el conde de Montemar, por su lado y el conde de Siruela por el suyo, elaboren sendos proyectos para reorganizar las Milicias Provinciales españolas. El resultado definitivo –que incorpora elementos de ambos proyec-tos y en el que la influencia francesa se une a ideas españolas–, es la Ordenan-za de 1734, con la que se iniciaba el período de esplendor de la milicia y esta-blecía el levantamiento de 33 regimientos; cada regimiento se componía de un batallón de 7 compañías y 100 hombres más 1 capitán, 1 teniente, 1 alférez, 2 sargentos y 1 tambor: en total 24.500 hombres, que se ponían a las órdenes di-rectas y exclusivas de un inspector general de Milicias. Los milicianos podían ser individuos procedentes del ejército que ingresaban para mejorar, inválidos con algunas capacidades e ingresados directamente por el sorteo, cuyo meca-nismo se regulaba en la Ordenanza. Su distribución geográfica afectaba a las zonas costeras y fronterizas, para no recargar en exceso las zonas interiores (expuestas en menor medida a los peligros) y de esa forma resentir lo menos posible el alistamiento voluntario para el ejército. Por lo demás, no afectó a la corona de Aragón ni a Vascongadas ni a Navarra. La aplicación de la Ordenanza provocó no pocas dudas y muchísimos problemas en las poblaciones por su pobreza para costear el vestuario de los milicianos y los sueldos de tropas y oficiales, que debían salir de las rentas de propios (el armamento y la manutención de los soldados en los días de instrucción corrían por cuenta del Estado). Los mismos sorteos provocaron numerosas quejas por las irregularidades que se cometían. Tales problemas se procuró corregirlos mediante disposiciones específicas, que culminaron dos años después, el 28 de febrero de 1736 con la publicación de una real adición a la Ordenanza a fin de aclarar su contenido y aplicación. La situación permanece sobre tales premisas hasta la revista general que pasa Esquilache a las milicias en 1765-1766 y su resultado es más bien decepcionante: falta o mal estado del vestuario, armamento inútil o escaso, carencia de pólvora, envejecimiento o incapacitación de los mandos… Así se comprende que el 18 de noviembre de 1766 aparezca un nuevo reglamen-to, en el que no hay grandes novedades y en cuyo análisis no vamos a entrar Como hemos podido comprobar en este proceso, donde hemos puesto de relieve lo más significativo de las disposiciones de Felipe V, su reinado resultó determinante en la trayectoria que seguiría nuestro Ejército en el siglo XVIII, aunque la culminación de lo iniciado por él se alcanzara algo más tarde. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 55-86. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014
To see the actual publication please follow the link above