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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2014

MIGUEL PONS DE MENDOZA «EL RESUCITADO». UN JOVEN... 89 INTRODUCCIÓN Hará unos 20 años que transcribí un manuscrito del Archivo Histórico Nacional donde se hablaba de un hecho de armas para mí entonces casi desconocido, un combate que se dio en las afueras de Cala-mocha (Teruel) el 16 de diciembre de 1706. Sobre aquel basamento, quise escribir entonces un artículo para el que acopié alguna información –en una época en que Internet estaba aún en mantillas–, e incluso visité el campo de batalla. De aquel viaje conservo algunas fotos, todavía impresas en papel, y un curioso e imborrable recuerdo relacionado con el exquisito jamón de la tierra, pero no logro fijarlo temporalmente, salvo que debió darse entre 1995-97. Poco después, la fundación Elías de Tejada comenzó a publicar las memorias de Castellví, que tratan profusamente sobre aquellos hechos, y el proyectado artículo perdió oportunidad y sentido. Precisamente, las cuarti-llas manuscritas con las notas tomadas en el Archivo, quedaron guardadas en el interior del tomo y lugar donde Castellví refiere aquel suceso. No ha mucho tiempo que topé de nuevo, casualmente, con aquellas notas olvidadas, que merecen la pena divulgarse, aunque sea parcialmente. A raíz de su lectura, quise saber más sobre su autor, el entonces mariscal de campo D. Miguel Pons de Mendoza, herido de cierta gravedad –de hecho, llegó a publicarse su muerte– y vencido en la ocasión. Pero la derrota no debió de ser tan grave como llegó a publicarse entonces en las gacetas de Zaragoza y Barcelona, porque el autor, que da cuenta de aquellos hechos al rey desde Mo-lina de Aragón, seis días después del acontecimiento, concluye así su relato: «Aún quedábamos con el día y, aunque con alguna pérdida, nos retiramos a Molina». Es decir, no se reconocía derrotado. Pero, ¿qué general lo ha hecho alguna vez, salvo muy veladamente, escribiendo al rey o a sus ministros? No pasó mucho tiempo hasta que leí de él la siguiente pincelada: «Mi-guel Pons de Mendoza y Salbá, era III marqués de Vilanant, III conde de Ro-bres, XII barón de Sangarrén, señor de… La formación del regimiento supu-so para este personaje el inicio de una importante carrera militar al servicio de Felipe V. En tan solo nueve años, Miguel Pons pasó de ser un noble sin conocimiento alguno de la milicia, a teniente general, grado que alcanzó en 1712». Pese a deberse a una expertísima y consagrada pluma en la redacción de noticias biográficas sobre militares españoles de la Ilustración,2 solo el 2  ANDÚJAR CASTILLO, Francisco: El sonido del dinero: monarquía, ejército y venalidad en la España del siglo XVIII, 2004, pág. 71. En realidad, no fue el único en confundir la identidad de nuestro protagonista. MORENO MEYERHOFF, Pedro: «Linajes catalanes en el condado de Aranda. La casa de Rupit (siglos XIV-XVIII)», en El conde de Aranda y su tiem- Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2014, pp. 87-148. ISSN: 0482-5748


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