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MEMORIAL CABALLERIA 74

Historia Empleo Táctico y Operaciones Orgánica y Materiales Noticias del Arma Varios 101 DOCUMENTO Extracto del Memorial de Caballería núm. 31 – mayo de 1991 DESASTRE DE ANNUAL: LAS RESPONSABILIDADES Juan María Silvela Milans del Bosch coronel de Caballería (retirado) El proyecto de ocupación total, con preponderancia de acciones civiles y pacíficas, de la zona de Marruecos asignada a España en el Tratado con Francia de 1912, había sido decisión del Partido Liberal cuando gobernaba. Si el procedimiento elegido no era el más adecuado a las características sociológicas y al escaso desarrollo social y político de los rifeños, es a los promotores del método a quienes se les debe achacar la primera responsabilidad. Al menos podían haber proporcionado al ejército, encargado de ejecutar la ocupación, los medios necesarios. El gobierno del Partido Conser-vador, que mantuvo el mismo sistema, pudo hacerlo, pues tuvo una buena oferta para comprar varios “stocks” de los aliados sobrantes de la Gran Guerra1. En el material ofrecido figuraban morteros, arma que hubiera sido muy efectiva. Pero faltaba la estabilidad gubernamental imprescindible que pudiera abordar, como mínimo, un programa de adquisiciones de armamento, material y vestuario adecuado para el territorio, si era imposible llevar a cabo la modernización total del Ejército. En 23 años se habían sucedido 32 gobiernos y desde 1917 hasta septiembre de 1923 nada menos que 15 ministros de la Guerra. En el año de su nombramiento como Alto Comisario, y desde el 2 de febrero hasta el 15 de diciembre, el general Berenguer tuvo que rendir cuentas a cuatro ministros de la Guerra distintos. Aunque España no era precisamente un modelo de democracia, hay que suponer que los partidos Liberal y Conservador contaban con el suficiente apoyo popular que sus correspondientes gobiernos debieron aprovechar para explicar a la opinión pública la conveniencia de nuestra presencia en Marruecos y tomar las medidas necesarias para atender las peticiones del Ejército. Desde luego no eran exageradas, pues el general Jordana, poco antes de morir en su despacho el 10 de noviembre de 1918, in-formaba de la situación al ministro y se mostraba confor-me con los medios; solo pedía: los “actuales o muy pocos más, pues en lo que a fuerzas se refiere, me bastaría con las asignadas en las plantillas de rigor, pero a condición de que se cubrieran constantemente las bajas de hombres y ganados”2. A pesar de sus reiteradas reclamaciones, no lo había conseguido y en aquellas fechas faltaban más de 5.000 hombres y 1.600 cabezas de ganado. En 1921 las necesi-dades eran mayores y la penuria, por tanto, más acusada. Sin embargo, en la memoria que el minsitro de la Guerra, vizconde de Eza, realizó como consecuencia de su visita al Protectorado en verano de 19203, encontró “muy satis- General D. Dámaso Berenguer y Fusté 1 Pando, Juan. Historia secreta de Annual. Madrid: Temas de Hoy, 1999. 2 Los párrafos entrecomillados de cartas, informes y telegramas utilizados en este artículo y referentes a los comandantes Silvestre, Berenguer y Gómez Jordana y a los ministros de Estado y Guerra no tendrán información adicional en notas para no cansar al lector. Han sido publicados íntegros en: Galbán Jiménez, Manuel. España en África. Madrid: Imprenta del Servicio Geográfico del Ejército, 1965. 3 Apéndice documental en Historia de las Campañas de Marruecos. SHM. 1981 (Tomo III). Madrid.


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