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MEMORIAL CABALLERIA 74

Historia Empleo Táctico y Operaciones Orgánica y Materiales Noticias del Arma Varios 127 DOCUMENTO SUBSECRETARÍA – HONORES Circular. Excmo. Sr.: Accediendo a lo solicitado por el general jefe de la sección de caba-llería de este ministerio para perpetuar la memoria del teniente coronel D. Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, muerto gloriosamente después de haber dado repetido ejemplo de heroísmo, el Rey (que Dios guarde) se ha servido disponer que, en lo sucesivo, el “Anuario Militar” honre sus páginas con el nombre del héroe, insertándolo a la cabeza del Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14.º de Caballería, y en el primer lugar del escalafón de tenientes coroneles, inscribiendo junto al nombre esta leyenda: “Muerto heroicamente en Monte Arruit el 5 sic de agosto de 1921”. Es también la voluntad de S. M. que pase perpetuamente revista de comisario en el regi-miento y, al ser llamado, conteste en su nombre el coronel con las palabras de la leyenda, que, según esta disposición, figurará en el Anuario. De Real Orden lo digo a V.E. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V.E. muchos años. Madrid, 12 de diciembre de 1923. El general encargado del despacho, Luis Ber-múdez de Castro y Tomás. Pero más que los elogios de sus compañeros quiero destacar los de sus hombres, los que pelea-ron codo a codo con él y, sobre todo, los de aquellos soldados que, bajo su mando, supieron cumplir con esa difícil misión de la caballería de sacrificarse por los demás hasta llegar, en caso necesario, a dar la vida por ellos. Vida que la tropa de “Alcántara” supo entregar, con absoluta generosidad, entre alabanzas y vivas a su teniente coronel. Repasando los expedientes de los juicios contradictorios abiertos para calificar las actuaciones del Regimiento “Alcántara” y de su teniente coronel, por si eran acreedores a la Laureada, llaman poderosamente la atención los comentarios que dedican al teniente coronel Primo de Rivera los po-cos supervivientes de aquellas acciones de julio y agosto de 1921. Pero no solo los de los oficiales; los que más me han emocionado han sido los de su tropa. Es, con mucho, el más citado de los com-ponentes del regimiento, tanto por los integrantes de este –desde comandante a soldado– como por los de otras unidades u otras armas. Se reflejan, a continuación, los comentarios más destacables6. El general Navarro y Ceballos-Escalera, 2.o jefe de la comandancia de Melilla, hace constar que “en todas las ocasiones dio pruebas de audacia, serenidad, ciega obediencia y desprecio de la vida, yendo al frente de sus tropas a las que ofreció el ejemplo de su valor y entusiasmo. Merece especial mención por toda su conducta, desde el 22 hasta el día en que fue herido, por su valor, serenidad y por su levantado espíritu, cualidad que hacía que sus tropas fueran ciegas al mando”. El comandan-te Gómez Zaragoza, jefe del 2.o grupo de escuadrones de “Alcántara” destaca que “durante toda su actuación dio pruebas de un gran espíritu y dotes de mando, dirigiendo a unas fuerzas a las que animaba constantemente con su palabra y ejemplo”. También el capitán Chicote Arcos, jefe del 5.º escuadrón de “Alcántara”, insiste en que “en todo momento dio ejemplo y confianza a la tropa, alen-tándola constantemente”. El entonces teniente Troncoso Sagredo, del 1.er escuadrón de “Alcántara”, interrogado en 1930, considera “inútil hacer resaltar su gloria actual pues su figura permaneció siempre perenne en el ánimo de todos los jinetes”. El capitán Aguirre y Ortiz de Zárate, de ingenieros, hace hincapié en que “ya en la posición de Monte Arruit atendía a los diversos frentes, animando a las tropas y coadyuvando de una manera eficaz a la acción del mando”. El capitán Correa Ruiz, de artillería, dice que “en Batel y Tistutín pude comprobar, nuevamente, las grandes facultades y dotes de mando del referido jefe, el cual se mostraba incansable, dando órdenes y animando y levantando el espíritu de la tropa. Ya en Monte Arruit continuamente dio pruebas de su gran espíritu, pudiendo observar el beneficioso efecto que producía en las tropas la presencia de tan prestigioso jefe, pues acu-día siempre a los puestos de mayor peligro. Herido en un brazo, por bala de cañón, soportó la amputa- 6 Del libro inédito, del autor del artículo, El “Alcántara” en la retirada de Annual. La Laureada debida.


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