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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 130

LA LUCHA ANTICORSARIA EN EL LITORAL MURCIANO DURANTE EL REINADO DE... cartagenero decidía escribir al duque de Tursi, capitán general de ella, agradeciéndole la labor que había llevado a cabo el capitán Nicolao Reina con una de las galeras genovesas, con la cual había apresado dos saetías de moros y otras embarcaciones enemigas que hacían mucho daño en la costa (32). La última acción anticorsaria llevada a cabo en las costas murcianas durante el reinado de Felipe III, en este caso por las galeras de Nápoles, se produjo el 28 de marzo de 1618. Dos días antes había llegado al puerto de Cartagena, al frente de esa escuadra, Octavio de Aragón, y fue avisado de la escapada heroica de un navío de Saint-Malo que fue perseguido por otro de corsarios hasta la misma boca de la ensenada cartagenera. De madrugada partió con dos galeras en su búsqueda y lo halló no muy lejos de allí. El navío corsario, de los denominados «gruesos», tipo urca o polacra, era de 170 toneladas y portaba 11 piezas de artillería y una dotación de 100 hombres (88 turcos y 12 cristianos). La lucha fue sin cuartel entre las dos embarcaciones y se prolongó a lo largo de cuatro horas. Finalmente el barco fue rendido, arrojando una cifra de 30 muertos; los 70 restantes fueron apresados. De la gente de las galeras murieron cuatro soldados y otros dieciséis fueron heridos, cuatro de ellos de mucha gravedad. El barco corsario fue remolcado hasta el interior del puerto y permaneció custodiado a la espera de la decisión del Consejo de Guerra (33). La actividad anticorsaria de las milicias concejiles y particulares Más modesta, pero también muy efectiva, fue la lucha anticorsaria llevada a cabo por las milicias cartageneras o por los propios pescadores de la ciudad. Cartagena representa en este sentido un caso casi único en el Mediterráneo hispánico, con la salvedad hecha del pueblo alicantino de Villajoyosa (34) y, sobre todo, de los corsarios mallorquines, que alcanzaron gran protagonismo en la segunda mitad siglo XVII (35). Muy diferente fue el gran apoyo que la Corona aportó a los armadores vizcaínos y gallegos para ejercitar la guerra corsaria contra ingleses, franceses y holandeses en el Mar del Norte en esa misma centuria (36). En Cartagena existía una larga tradición corsaria que se remontaba a los tiempos de Alfonso X el Sabio y que continuó estimulada por monarcas posteriores con diversos privilegios, entre ellos la concesión del famoso quinto real (32) Ibídem, 1615-1616, cab. 21-II-1615. (33) AGS, GyM, leg. 834, y AMC, Ac. Cap. 1618, cab. 28-III-1618. (34) REqUENA AMORAGA, Francisco: La defensa de las costas valencianas en la época de los Austrias. Alicante, 1997, pp. 44-46. (35) LóPEZ NADAL, Gonçal: El corsarisme mallorquí a la Mediterrània Occidental, 1652- 1698: un comerç forçat. Barcelona, 1986. (36) OTERO LANA, Enrique: Los corsarios españoles durante la decadencia de los Austrias. El corso español del Atlántico peninsular en el siglo XVII (1621-1697). Editorial Naval, Madrid, 1992. Año 2015 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 17


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