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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 130

FRANCISCO VELASCO HERNÁNDEZ En este sentido, el 26 de marzo de ese año el Rey contestó confirmando la autoridad y competencia del marqués de los Vélez en este asunto, y en su nombre, como lugarteniente en el cargo de adelantado y capitán mayor, la de su tío Luis Fajardo de la Cueva, el famoso capitán general de la Armada del Mar Océano (60). Luis Fajardo mandó publicar un bando en la plaza pública de Cartagena conminando a todos aquellos que habían intervenido en la cabalgada a que declararan ante él. El capitán Nicolás Bienvengud se sintió agraviado y solicitó amparo al Concejo, pidiéndole que interviniera ante dicho adelantado para que se declarara que la presa «fue de buena guerra, peleando con las armas en la mano, con las cuales fue rendido el dicho bergantín y moros, habiendo muertos y heridos de una parte y de otra; y que esta ciudad nunca entendió ni fue sabedora de la tal alafia, porque la que dicen trataban fue en el reino de Granada un día después...» (61). El cabildo cartagenero le renovó una vez más su apoyo, sabedor de que todo se había hecho en la estricta legalidad, y apoderó a dos de sus regidores para que defendieran esta causa ante cualquier tribunal o autoridad, ya fuese ante el citado Luis Fajardo, ante los representantes legales de los moros cautivados o ante algunos particulares que pretendían lucrarse con la presa. Pero los días pasaron y no se recibía resolución alguna, a pesar de, como señalaba el cabildo de 25 de junio, haber habido sentencia favorable al Concejo de Cartagena en la que se declaraba que fue «de buena guerra»; visto lo cual se decidió enviarle copia al consejo de Guerra sobre la citada sentencia para que finalmente resolviese. Pero en este punto se produjo la oposición del propio alcalde mayor, que decía tener información de los secretarios de ese consejo de que el Rey no dictaminaría hasta que fuese juzgado el caso en última instancia. Este hecho provocó una agria polémica entre los regidores y el alcalde mayor, con acusaciones mutuas y amenazas, que elevó al máximo la tensión entre ambas partes. Después de esto, las fuentes documentales enmudecen y solo una carta enviada por el Concejo de Cartagena al Rey el 11 de noviembre de 1611 nos confirma que el dictamen final del adelantado Fajardo fue favorable al capitán Bienvengud y que la presa fue declarada de buena guerra, estando además «todas las partes contentas, pues no han apelado de ella». Se pedía además que se le diesen las gracias al citado capitán, como se solía hacer en semejantes ocasiones, y que a pesar de que el Concejo lo solicitó tras conocerse el éxito de la cabalgada, no se hizo entonces por la interferencia de la ciudad de Vera (62). Con ello podemos deducir que finalmente a la presa se le dio visos de legalidad y que los corsarios apresados y el bergantín fueron vendidos en pública almoneda, con lo que todos los que intervinieron pudieron obtener su recompensa y el Concejo consiguió recuperar el dinero gastado en la expedición. (60) AMM., caja 28, núm. 28. (61) AMC, Ac. Cap. 1610-1612, cab. 2-V-1611. (62) AGS, GyM, leg. 759, y AMC, Borrador de correspondencia al rey y otras autoridades, carta 226. 26 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 130


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