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MEMORIAL CABALLERIA 75

Noticias del Arma Varios Historia Empleo Táctico y Operaciones Orgánica y Materiales 99 ORGÁNICA DESARROLLO A. Especialización Solo y únicamente la perfecta preparación hace al maestro. El refranero español, fuente ma-ravillosa de enseñanza, nos dice que: «Aprendiz de mucho, maestro de nada». El contar con un más o menos ingente número de soldados no es garantía de poder abarcar ni más misiones, ni poder desempeñarlas mejor, amén que aumenta los costes. Debemos admitir, de una vez por todas, que tenemos que optimizar los medios para conseguir una adecuada relación entre costes y obtención de resultados. Tenemos realmente que especializar nuestras FAS, la opción del soldado «comodín», multi-tarea, no debe ser admisible como circunstancia habitual y en nuestro caso concreto conseguir que los componentes de nuestras unidades estén realmente instruidos será la piedra angular sobre la que debiera descansar la argumentación de su existencia. Si la preparación/instrucción diaria se intenta llevar a la optimización, en esa tarea se podría evaluar realmente la capacidad de cada miembro determinando sus posibilidades y sus aptitudes. Así se concretarán las «debilidades» de la unidad y por ende dónde y cómo hay que mejorar. La época del ciudadano que estaba obligado a prestar unos servicios sin compensación econó-mica y desde luego sin una vocación han pasado a la historia, actualmente es una profesión, remu-nerada, que debería ser vocacional. No somos una ONG dedicada a cobijar un variopinto muestrario de personas, válidas y no válidas, con y sin vocación, a «desertores del paro». No podemos preten-der alcanzar un mínimo de eficacia con unos costes de personal razonables si tenemos que cubrir la «no eficiencia» de algunos mediante el aumento de las plantillas de personal. Debemos conseguir una perfecta instrucción y ese concepto tiene que reflejarse en la ca-pacidad instantánea de asumir cualquier misión que se nos encomiende, sea del perfil que sea. Es inasumible que un Ejército profesional deba necesitar largos periodos de preparación, con los costes que conllevan, cada vez que deba ser desplegado, sea cual sea su misión, sean cuales sean los objetivos. Nuestra supervivencia, como Arma, pasa por estar dispuestos SIEMPRE a dar un paso al frente cuando surjan las misiones, y ese paso al frente debe estar respaldado por unas unidades perfectamente instruidas, instrucción que será la garante de poder cumplir los objetivos con el menor número de bajas, en el menor tiempo y con el menor coste económico. Debemos preparar perfectamente a nuestras unidades para que las tareas propias de su espe-cialidad sean llevadas a cabo con una maestría» no cuestionable. Materia de otro trabajo sería el estudio de «Cómo y en qué hay que instruir a nuestras unida-des de Caballería», pero realizando un muy breve resumen está claro que su empleo en un ambiente de conflicto convencional se ha reducido de forma drástica, al mismo tiempo que las misiones en ambientes no convencionales han asumido el primer papel. Posibles campos de actuación: 1.º Ambiente convencional. 2.º Ambiente insurgente. 3.º Ambiente mixto. La insurgencia es apoyada por tropas regulares o por estados extranjeros. También se debe contemplar la situación inversa: tropas regulares son apoyadas con accio-nes insurgentes. 4.º Ambiente de graves desórdenes públicos (zonas de hostilidad variable). En primer lugar debe quedar perfectamente claro que, en función de la situación internacional y las previsiones, debe potenciarse temporalmente un tipo concreto de instrucción, pero en todo caso jamás debe abandonarse ninguna de ellas. En segundo lugar esta instrucción/preparación debe promover la actuación de los mandos al frente de unidades mixtas. Nuestras unidades, sean de la entidad que sean, se instruyen en función de plantillas y supuestos clásicos, y esto debe abandonarse en favor de unidades mixtas, consti-


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