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MEMORIAL CABALLERIA 75

Noticias del Arma Varios Historia Empleo Táctico y Operaciones Orgánica y Materiales 103 ORGÁNICA el apoyo de personal especialmente preparado para la interpretación, que no la obtención de dicha información; pero el control, uso, tenencia y mantenimiento de dicho material debería seguir siendo solo nuestro. Podemos, y debemos, seguir aportando esa potencia de fuego tan característica de nuestra querida Arma, potencia de fuego que en determinadas ocasiones, léase misiones, puede llegar a ser fundamental. Para todo ello debemos contar con materiales más apropiados, más idóneos, y no se trata de un planteamiento exorbitante, no se trata de mirar a ejércitos con presupuestos astronómicos, se trata de ver lo que ya ha ocurrido: las misiones internacionales nos han demostrado nuestras carencias y en ese camino, en función de los cuatro primeros supuestos contemplados al comienzo de este artículo y de las posibilidades económicas hay que trabajar. Por lo tanto y contando con el material que ya está disponible, necesitaremos en dotación una serie de vehículos, ya sean de transporte, de combate, 4x4, 8x8 o material de observación, para poder llevar a cabo las tareas propias del Arma, lo cual no es óbice para prever las futuras necesidades y trabajar en la correcta dirección. Quizás debamos olvidar esa imagen «tan clásica» que todavía permanece en las retinas de los antiguos componentes del Arma, del reconocimiento, la fijación por el fuego y el asalto final a las posiciones enemigas. Hay que relegar ya ese esquema de actuación. El concepto clásico de ataque puede ser desempeñado mejor por otras armas, básicamente por-que su tamaño es «más» óptimo, las labores especializadas de reconocimiento, vigilancia, escolta y protección, no. B. Opciones y ventajas La primera premisa incuestionable debe ser que nuestras actuales o las futuras brigadas no deben, ni pueden prescindir de la Caballería. No existe la menor duda que las misiones contempladas en el apartado anterior son básicas e insustituibles, pero podríamos efectuar una reducción al límite, más allá de la lógica: ¿prescindir de la información, del reconocimiento, de los expertos en la seguridad, en la escolta?: Imposible. ¿Qué otra opción existe si no dotamos a las brigadas de unidades específicas de caballería?: la sustitución. No las tenemos, pero nos hacen falta. Solución: detraer personal de otras unidades de las pro-pias brigadas para cumplir dicha misión, y aquí debemos incidir nuevamente en la incoherencia de emplear a personal no especializado en misiones para las que no han sido instruidos, máxime ¡cuan-do ya existen! Y ¿cómo?: muy fácil, empleando material no apto para ello o solicitando el necesario y con dicho material reeducando a personal ajeno para su utilización (lo que implica un «no buen uso» del presupuesto existente), personal que una vez que ha concluido la misión vuelve a su unidad de origen, desperdiciando así el tiempo y el dinero que se ha empleado en su preparación. O si dicha unidad ha sido creada dentro de la orgánica de su brigada, volviendo a perder el tiempo y el dinero empleado cuando dicho personal causa baja por ascenso, petición de destino o cualquier otra múltiple circunstancia que obliga a instruir a nuevo personal… también con un futuro temporal. En todo caso se cubren necesidades permanentes con una planificación eventual: sin comenta-rios. Claro está, también existe la posibilidad de crear unidades de reconocimiento/escolta en base a unidades de infantería. Lo que se dice en términos coloquiales: volver a inventar la rueda. También, y como ya se ha sugerido, debemos optimizar las plantillas de nuestros grupos. De-bemos crear unidades más acordes con los nuevos tiempos y las nuevas necesidades. Con mejores medios –cosa harto difícil por ahora– pero más reducidas en cuanto a personal, lo que en el día a día representa un menor coste económico: mayor viabilidad.


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