VEHÍCULOS DE RECONOCIMIENTO Y COMBATE ACTUALES - Francisco Fernández Mateos coronel de Caballería (reserva)

MEMORIAL CABALLERIA 75

Orgánica y Materiales Empleo Táctico y Operaciones Historia Varios Noticias del Arma 120 MATERIALES VEHÍCULOS DE RECONOCIMIENTO Y COMBATE ACTUALES Francisco Fernández Mateos coronel de Caballería (reserva) Sin lugar a dudas, en el momento actual la observación electrónica y los medios aéreos, tripu-lados o no, proporcionan una rápida y completa información sobre el enemigo. Sin embargo, como ha quedado patente en los últimos enfrentamientos tanto de tipo convencional como en los deno-minados asimétricos (Irak y Afganistán son claros ejemplos), esa información es a menudo excesi-vamente general y presenta numerosas dudas, por lo que no quedará más solución que efectuar un reconocimiento terrestre. Tradicionalmente, dependiendo del tiempo disponible, las unidades de reconocimiento6 podrán actuar bajo la premisa de ver sin ser visto, aprovechando al máximo el camuflaje y la ocultación, o bien, acudiendo al combate para obtener la información necesaria (entidad y actitud del enemigo, despliegue de sus unidades, zonas o puntos fuertes y débiles, etc.). En consecuencia, deberán dis-poner de armas lo suficientemente potentes como para enfrentarse al enemigo cuando la situación lo exija, pero sin olvidar que su misión principal es la obtención de información y el combate solo debe ser un instrumento, no una finalidad en sí mismo. Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto no es de extrañar que muchos expertos se decanten por unidades de reconocimiento ligeras, pues creen que una excesiva potencia puede llevarlas a empeñarse en combates infructuosos, olvidando su misión fundamental. Sin embargo, personalmente creo que ese es un problema fácilmente evitable con la instrucción y el adiestramiento, mientras que las unidades demasiado ligeras tendrán graves problemas para realizar reconocimientos en fuerza y valoraciones del contacto, que a veces son impres-cindibles y ofrecen muy buenos resultados. Llegados a este punto surge el dilema de cómo deben ser los vehículos de reconocimiento y combate (VRC), en el futuro más o menos inme-diato. Antes de intentar responder a esta pregunta me parece oportuno hacer las siguientes consideraciones: • En primer lugar habrá que definir claramente lo que es un VRC, ya que la tecnología actual ofrece una gran variedad de opciones y cada Ejército elige las que le parecen más oportu-nas de acuerdo con sus necesidades y exigencias operativas. Por consiguiente, creo que el concepto de vehículo de reconocimiento y combate incluye tanto a los carros ligeros7, como a los blindados ligeros y medios diseñados y dotados de equipos para realizar esa función, e independientemente de que su configuración sea de ruedas o de orugas. De hecho, por citar un solo ejemplo, el Ejército norteamericano emplea vehículos de reconocimiento so-bre cadenas como el M-3 Bradley, de tracción 8x8 como el RV Stryker, y de configuración 4x4 como el M-1114 Hummer con sistema de visión día/noche de largo alcance, aparte de haber estudiado otros modelos experimentales, entre los que podemos destacar el RST-V Shadow (4x4) con propulsión híbrida y un mástil telescópico con conjunto multisensor, y las versiones tripuladas y no tripuladas incluidas en el fallido programa del Sistema de Combate Futuro (FCS). 6 Aunque no sean formaciones típicas de reconocimiento, las pequeñas unidades de operaciones especiales también se han utilizado y se siguen utilizando para esos cometidos. Generalmente, tras infiltrarse en terri-torio enemigo, permanecen ocultas y envían la información obtenida vía radio o satélite. 7 Algunos Ejércitos incluyen carros medios en sus unidades de reconocimiento. De hecho, hasta la llegada del VRC-105 «Centauro» las unidades ligeras acorazadas de Caballería españolas integraban carros «AMX-30 ER1/EM2» y, anteriormente, «M-47 E1».


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