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MEMORIAL CABALLERIA 75

Orgánica y Materiales Empleo Táctico y Operaciones Historia Varios Noticias del Arma 126 MATERIALES El uso de sistemas automáticos de carga, plenamente operativos en algunos carros de última generación (T-64/72/80/90, Leclerc, TK-X, K-2, Tipo 90...), presenta sustanciales ventajas aunque su elevado precio ha supuesto un importante freno hasta ahora. De hecho, solamente existen tres carros ligeros en servicio que montan un sistema de este tipo: el MGS de la familia Stryker 8x8 norteamericana, y los anticuados AMX-13 francés y SK-105 austriaco, que montan un cargador de doble tambor14 sobre una torre oscilante que dada su altura y volumen excesivo no parece muy apro-piada para un vehículo moderno. De todas formas han sido probados con éxito varios prototipos (M8, LAV-AG, ASCOD...) con autocargadores de nuevo diseño, aunque por ahora no han sido adoptados. La dirección de tiro deberá ser lo más completa posible, contando para ello con: calculadora electrónica, telémetro láser, visor diurno/nocturno para el tirador (a ser posible, cámara térmica), vi-sor independiente para el jefe de carro con capacidad Hunter-killer y canales diurno y nocturno, así como diversos sensores (inclinación del eje de muñones, velocidad angular del blanco, meteorológi-co, arqueo del tubo...). Asimismo, es muy conveniente que incluya un sistema de estabilización para el tiro en movimiento ya que, incluso en el caso de los vehículos de ruedas en los que su eficacia es muy inferior dada la menor estabilidad de la plataforma, los tiempos de reacción son mucho más reducidos, además de permitir diferentes tareas durante la marcha (observación, reconocimiento, designación de objetivos...). Para enfrentarse a la gran diversidad de objetivos que les aparecerán en el campo de batalla, los carros ligeros deberán incluir varias clases de municiones entre las que cabe destacar las de energía cinética o flecha (APFSDS), carga hueca (HEAT) y rompedoras de alto explosivo (HE), aunque tam-bién es recomendable el uso de las fumígenas/incendiarias, muy útiles para cegar posibles observa-torios y asentamientos de armas y, desde luego, las de instrucción. La cantidad de disparos de cada tipo transportados dependerá de la misión a realizar y, por lo tanto, del probable enemigo a batir. Dejando de lado los carros ligeros, si hacemos un breve repaso de los VRC actualmente en servicio vemos que existe una gama tan amplia de modelos y opciones de armamento, que es prácticamente imposible dar una norma que nos sirva de punto de partida. Así, el mercado internacional ofrece estaciones de armas y torres de diferentes características, armadas con ametralladoras y/o cañones automáticos de hasta 60 mm de calibre y con la posibilidad de integrar otros tipos de armas como lan-zagranadas automáticos o lanzamisiles contracarro, aptas para ser instaladas en todo tipo de vehículos; además, incluyen direcciones de tiro modulares, tan complejas o sencillas como deseen o puedan permitirse los posibles usuarios. Centrándonos en la dirección de tiro, los VRC dotados de cañones auto-máticos15 deben contar con un equipo lo más completo posible que incluya, como mínimo, calculadora electrónica, telé-metro láser y visor diurno/nocturno. La utilización del resto de elementos como los diferentes sensores y el sistema de estabilización, deberá ser estudiada en cada caso para ver su relación coste/efi-cacia y su verdadera utilidad. De todas formas, incluso si se considerara inne-cesaria o poco rentable la dirección de tiro, lo que sí debe incorporar de forma imprescindible todo VRC es un moder-no equipo de visión diurno/nocturno de La estación de armas «HITROLE» italiana fue diseñada para acoplarla en toda clase de blindados, incluidos los ligeros 4x4 14 Su capacidad está reducida a 2x6 proyectiles de 105 mm. 15 Obviamente, los que solo cuentan con ametralladoras no la necesitan.


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