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MEMORIAL CABALLERIA 75

Varios Noticias del Arma Orgánica y Materiales Empleo Táctico y Operaciones Historia 198 MISCELÁNEA Por el contrario la columna principal de Chaif, con fuerzas de entidad grupo táctico, se encon-traron con intenso fuego a vanguardia que produjo su detención y ciento veinticinco bajas rápida-mente. En esta situación los moros corrieron a parapetarse en dirección a Dar Dríus por un solo motivo: la llegada de la caballería. El teniente coronel Primo de Rivera, al llegar a una depresión, ordenó hacer alto, dispuso la entrada en posición del escuadrón de ametralladoras y el combate a pie de las dos secciones del 4°. Con el resto de las fuerzas maniobró para desbordar un flanco de los rifeños y, aumentando pro-gresivamente el galope, ordenó cargar. Esta fuerza de auxilio se lanzó sobre el enemigo y combatió a sable y cuerpo a cuerpo, logrando atravesar la línea enemiga pero evitando perseguir al enemigo dado que lo urgente era liberar a las compañías de su cerco. Acto seguido cargó sobre los harqueños que se enfrentaban a los infantes, que no esperaban el choque. Fruto de este esfuerzo los moros abandonaron la presa que habían creído segura. Con ello consiguió la continuación del avance, sal-var la columna y su impedimenta y la entrada en orden de todas las fuerzas en Dar Dríus. Por esta acción se le concedería la Cruz Laureada de San Fernando, a título póstumo. En esa misma jornada proseguiría con su destacada actuación en las continuas órdenes y misio-nes recibidas, al mando, pero como uno más, de los gloriosos cazadores de Alcántara, a los que antes de acometer la ya última misión recibida se dirigió con estas célebres palabras: «¡Soldados! Ha llegado la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos». El teniente coronel Primo de Rivera murió el 5 de agosto en Monte Arruit por las heridas ocasio-nadas por un fragmento de granada de artillería que le llevó el brazo derecho y por lo que hubo que amputárselo con los escasos medios sanitarios que había en la posición. Durante el asedio se comportó brillantemente, siempre en constante combate, dirigiendo y animando a todos con su heroico ejemplo. ÁNGEL HERNÁNDEZ MENOR Nació en Villena (Alicante) el 27 de marzo de 1899. En septiembre de 1917 fue admitido como alumno en la Academia de Caballería, de la que salió de alférez en julio de 1920. Se trasladó a Melilla en enero de 1921 e intervino, a partir de mediados de ese mismo año, en la protección de convoyes y en la reconquista del Mon-te Gurugú y del Monte Arruit a las órdenes del general Sanjurjo. Participó el 7 de agosto de 1924 en el combate que sostuvieron las fuerzas de la Harca del Cherif Abd el Malek, aliado de las fuerzas españolas, en las que es-taba integrado por orden del Alto Comisario de España en Marruecos, para la ocupación del poblado de Midar, mandando la caballería de estas fuerzas. La vanguardia del agrupamiento táctico estaba constituida por tres mías de infantería de la harca y sus jinetes del tabor de Caba-llería de la mehala de Melilla n.º 2. La operación se realizaba con la dura oposición del enemigo, en particular de la poderosa Harca de los Beni Urriaguel, que se oponía a la ocupación del poblado. Previo combate de aproximación pie a tierra, nuestras fuerzas se lanzaron al asalto desalojando al enemigo de las primeras casas y atrinchera-mientos desde donde oponían tenaz resistencia. Teniente D. Ángel Hernández Menor


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