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MEMORIAL CABALLERIA 75

Varios Noticias del Arma Orgánica y Materiales Empleo Táctico y Operaciones Historia 204 MISCELÁNEA son las almas de los difuntos que intentan llegar a la ermita y cumplimentar al santo por no haber podido hacerlo en su momento. No les hagamos daño. A San Andrés se puede llegar en cualquier medio de locomoción, pero cuando se va en coche es costumbre dejar un asiento libre para transportar en él las almas de aquellos familiares de los que se sabe que no han cumplido con el precepto y también se deja un cubierto vacío en la comida campestre que realizan los romeros en recuerdo de todos los familiares ausentes. Como recuerdo de haber estado allí, hay que dejar una piedra por persona en unos montones enormes llamados milladoiros (posiblemente de humilladeros) y que certifican que se ha cumplido la orden. Para quien le interese y en recuerdo de Venus (diosa del amor), el agua de la zona es buena para dejar preñadas a las mujeres estériles, según se dice, y en la zona abundan unas plantas llamadas preñadeiras y cuyo nombre expresa sobradamente sus poderes mágicos. En Galicia siempre se le ha dado mucha importancia a los difuntos (ánimas del purgatorio, San-ta Compaña…) y a los ausentes en general; pensemos que es zona de amplia tradición marinera y de emigración, lo que, desgraciadamente, generaba muchas viudas y huérfanos y muchas casas sin hombres siendo, por tanto, permanente el recuerdo a ellos por el vacío que dejaban. ¿Y por qué cuento todo esto? Primero porque es una historia muy bonita y yo, como buen ga-llego, quiero hacer propaganda de las cosas buenas mi tierra y, también, porque en el fondo todos somos ausentes de algún sitio: de la casa paterna, de algún destino especial, de alguna ciudad, de algún corazón… Es bueno y saludable recordar a nuestros ausentes (difuntos o no), todos han hecho algo por no-sotros, todos han cumplido su cometido en esta vida con sacrificio y esfuerzo y es bueno recordarlos a todos como reconocimiento a su labor. Nadie se muere del todo mientras sea recordado. La Iglesia Católica reza en todas las misas por los difuntos y dedica un día especial para ellos: «el día de difuntos» en que se les recuerda especialmente. Muchas religiones les invocan en sus ritos y no solo para recordarles sino para pedirles ayuda e intercesión ante su dios. El pasado es la base de todo, es la experiencia, es el apoyo para seguir; el presente es la realidad del esfuerzo diario y os toca vivirlo a los que estáis en activo; el futuro es la ilusión, es la meta a alcanzar, siempre lejana y esquiva. Se irán sucediendo las personas, pero las unidades permanecen y son la suma de todos los esfuerzos, siendo deudores de los esfuerzos anteriores. Los militares somos, también, muy sensibles al recuerdo de nuestros ausentes y hasta tenemos institucionalizados actos en su recuerdo. En el día de los regimientos se rememora la historia de los mismos desde su fundación y sobre todo en el acto a los caídos, donde se rinde homenaje a nuestros antecesores, porque como ya dije: nadie se muere del todo mientras se le recuerde. Os pido que no nos tomemos esos actos con rutina porque es un momento de compañerismo sumo y, desgraciadamente, cada vez hay más nombres conocidos que van sumándose al recuerdo: viejos y queridos compañeros y siempre maestros. ¡Jóvenes, ánimo! Ahora lleváis el peso, habéis cogido el relevo y habéis asumido la responsabilidad con ilusión y orgullo. Os deseo éxito en vuestro trabajo, que sepáis cumplir siempre con vuestro deber. Os deseo que cuando os toque ser ausentes, por cualquier motivo, se os recuerde con el mismo cariño con el que los ausentes actuales recordamos nuestros tiempos de presentes. Os sugiero que cada vez que os reunáis un grupo de compañeros/as para comer o tomar unas copas empecéis haciendo un brindis por los ausentes, pues muchos de ellos os traerán buenos re-cuerdos. La queimada, en el fondo, no es más que un conjuro para que en una reunión de amigos se materialicen las almas de todos los ausentes queridos (¡ay la morriña!) y tomar todos juntos una copa iluminados por el fuego purificador. Cuando yo lo hago las copas me saben mejor.


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