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MEMORIAL CABALLERIA 75

Orgánica y Materiales Empleo Táctico y Operaciones Historia Varios Noticias del Arma 88 ORGÁNICA Al contar con cuatro unidades de maniobra, las nuevas brigadas polivalentes igualarían los 6.000 efectivos de las aliadas. A diferencia de estas, podrían rotar en todo el espectro del conflicto sin necesidad de agregaciones ni segregaciones, encontrando sobre el terreno unos materiales idén-ticos a los orgánicos. Para responder gradualmente a una crisis, la BRILPAC y/o BRIMAR tomarían o asegurarían un APOD/SPOD; desde allí avanzarían las agrupaciones acorazadas para destruir a las fuerzas regulares enemigas; serían relevadas por otras mecanizadas para reducir los focos insurgentes; finalmente las motorizadas protegerían la reconstrucción que, por ser habitualmente más lenta, requeriría el doble de efectivos que las anteriores. En caso de proyectarse una brigada completa, los batallones motorizados montarían los puestos de vigilancia y controlarían el reparto de ayuda humanitaria en los núcleos urbanos; el mecanizado patrullaría las áreas rurales como fuerza de interposición; el acorazado actuaría como reserva convencional, y la Caballería desempeñaría sus habituales misiones de reconocimiento y escolta. La suma total de las unidades de combate sería ligeramente inferior a la actual (206/210), ga-nando Caballería lo que pierde Infantería. Su incremento de personal se compensaría parcialmente disolviendo los tres escuadrones mecanizados de la BRC (unos 450 efectivos), cuyas misiones po-dría desarrollar más eficazmente la Infantería. Al transformarse en Arma Acorazada con 74 años de retraso respecto de la británica y 14 de la italiana, recuperaría su antiguo peso específico (52 escuadrones) y su papel histórico como fuerza de choque y reserva. Simultáneamente, su nueva especialidad ISR facilitaría la coordinación de los medios de obtención, así como la formación y continuidad de sus operadores, quedando en manos de equipos interarmas de analistas integrados en el cuartel general, el análisis de la inteligencia, un trabajo intelectual y no de campo que reque-riría una titulación de segundo tramo. Lógicamente no se disolvería ningún grupo pero, cuando las circunstancias económicas lo permitieran, se trasladarían dos desde Valladolid y Zaragoza a Bada-joz y Madrid, respectivamente. Los movimientos de personal serían mínimos, al existir suficientes voluntarios en las nuevas plazas, especialmente en la última. Pese a la segregación de los carros y la disolución de las CIADCC, nuestra Infantería conser-varía unos efectivos equivalentes a los del Reino Unido o Francia, un 20% más que Italia y un 40% más que Alemania, cuatro países cuyo presupuesto de Defensa cuadriplica al español. Las tripulaciones de carros podrían integrarse voluntariamente en la nueva Caballería/Arma Acorazada, o bien reintegrarse junto a los ligeros y mecanizados en una única especialidad de Infantería para equilibrar sus expectativas profesionales. También se reequilibrarían los batallones de acuerdo a los nuevos tiempos y los escenarios de más probable empleo: 15% acorazado, 35% mecanizado, 50% ligero. Se crearía un batallón en Cáceres a costa del CEFOT, disolviéndose a cambio un batallón vasco y otro canario para mejorar la cobertura de sus vecinos. Únicamente se trasladaría una segun-da BILPAC de Madrid a Murcia, cuna del paracaidismo. Tanto Artillería como Ingenieros conseguirían una mayor polivalencia que facilitaría su partici-pación en misiones internacionales. Aunque se trasladarían nominalmente dos GAAA, en la prácti-ca tampoco supondrían movimientos de personal. Se disolverían, no obstante, muchas unidades de mando, servicios y apoyo al combate redundantes o infrautilizadas: tres GACA (Madrid, Pontevedra, Cádiz), un BZ (Madrid), un BT (Valencia), cinco GLOG (El Goloso, Paracuellos, Pontevedra, Zara-goza, Canarias), dos AGRUSAN (Madrid, Zaragoza), uno o dos CEFOT, diez BCG (PLM, CIADCC, CIAINT, CIANBQ), diez PLM regimentales y seis CG (COMGEBAL, BRIPAC/BRIAC, JTM, MING, BRILOG, BRISAN). El ahorro de personal sería considerable y permitiría equilibrar definitivamen-te las plantillas orgánicas y las relaciones de puestos militares. En época de crisis resultaría tentador reducir aún más la Fuerza pero, siendo esta la que soporta el peso de las operaciones, debería acometerse alternativamente una racionalización en profundi-dad del CG y del Apoyo a la Fuerza de los tres Ejércitos, creando más organismos conjuntos como han hecho nuestros aliados: unificación de los tres cuarteles generales en un «Pentágono» conjunto, racionalización de los centros socioculturales, concentración de los centros de mantenimiento y abastecimiento, creación de una Dirección General de Doctrina, establecimiento de una base dis-


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